Pilar Alegría claudica ante el independentismo y avala el privilegio fiscal de Cataluña en contra de los intereses de Aragón
Tamara Fernández Liébana.- Lo que Pilar Alegría ha hecho al respaldar la financiación singular para Cataluña no es una discrepancia técnica ni un matiz ideológico: es una traición política al principio de igualdad entre españoles. Una claudicación consciente, calculada y vergonzante ante el independentismo, ejecutada con la frialdad de quien sabe que está cruzando una línea roja… y aun así decide hacerlo.
Aceptar una financiación singular es dinamitar el Estado desde dentro. Es consagrar un sistema en el que la ley deja de ser igual para todos y pasa a depender de la capacidad de presión de cada territorio. Es convertir el chantaje político en método de gobierno. Y Pilar Alegría no solo lo acepta: lo legitima, lo blanquea y lo vende como si fuera progreso.
No hay excusas posibles. No es “diálogo”, no es “pluralidad”, no es “reconocimiento de singularidades”. Es un privilegio fiscal concedido a cambio de votos. Un pago político en moneda pública. Una operación obscena en la que el Gobierno reparte el dinero de todos para comprar su supervivencia parlamentaria. Y Alegría ha decidido estar en ese lado de la mesa.
Con esta decisión, el PSOE abandona definitivamente cualquier rastro de socialdemocracia y abraza un modelo profundamente insolidario. Se rompe la caja común, se debilita la redistribución y se castiga a las comunidades que no amenazan con romper España. El mensaje es claro: cumplir las reglas sale caro; desafiarlas, rentable.
Resulta insultante escuchar a la candidata socialista a la Presidencia de Aragón hablar de cohesión social mientras avala un sistema que rompe la cohesión territorial. Es una contradicción tan grosera que solo puede explicarse por el cinismo o por la sumisión absoluta a una estrategia de poder sin principios. O ambas cosas.
Lo más grave es que no estamos ante un error puntual, sino ante un precedente demoledor. Si Cataluña tiene financiación singular hoy, mañana cualquier comunidad exigirá su “singularidad”, y pasado mañana el sistema común será papel mojado. Alegría participa así en el desmontaje consciente del Estado, pieza a pieza, acuerdo a acuerdo.
La historia no recordará esta decisión como un ejercicio de valentía política, sino como un acto de rendición. Pilar Alegría ha optado por ser recordada como la ministra que aceptó que hubiera españoles que aportan más y reciben menos solo porque no tienen partidos dispuestos a bloquear el Congreso.
No hay maquillaje posible para esta cesión. Es injusta, es insolidaria y es profundamente antidemocrática. Y quienes como Pilar Alegría hoy la defienden deberán asumir mañana el coste político y moral de haber puesto el interés de unos pocos por encima de la igualdad de todos.













Voy a celebrar por todo lo alto su batacazo electoral Creo que los socialistas os habeis vuelto masocas cuanto mas os dan mas disfrutais aunque yo creo que os han sometido a una terapia de obediencia al Mariscal o quizas os han puesto alguna sustancia rara en la comida o bebida Teoricamente defendeis la libertad y democracia pero es mentira realmente sois lacayos del Mariscal mando y ordeno echando por tierra incluso vuestro,prestigio personal Y soy catalana de padre catalan y madre manchega y puedo decir que en mi casa no se consumen productos catalanes tomandonos el tiempo que sra… Leer más »