Venezuela, espejo de hipócritas
Julián Cabrera.- A los exquisitos que ahora piden las sales anti sofoco ante la «flagrante violación» de la legalidad internacional llevada a cabo por Estados Unidos en Venezuela y con el resultado momentáneo de un sátrapa violador de derechos humanos encarcelado, tal vez resultaría idóneo formularles alguna pregunta:
¿No era la izquierda española la que, llegado el fin de la segunda guerra mundial, clamaba desde el exilio por una intervención directa de los aliados contra el régimen del general Franco para reponer la democracia y eliminar el ultimo grupúsculo de fascismo en Europa evitando así una dictadura que luego se alargó durante décadas? ¿habrían hecho ascos a una mano yanki tendida sobre el reprimido pueblo español?
¿Habría valido la pena, puestos a sopesar los platos de la balanza contravenir la legalidad internacional para desalojar del poder en España a un jefe de Estado dada su condición de dictador? Todavía no se ha escuchado a un solo dirigente de la exquisita y moralmente prepotente izquierda española agarrados al recurrente discurso anti trumpista decir una sola palabra sobre la situación del pueblo venezolano, sobre los dos mil presos políticos encarcelados por el régimen de Maduro o sobre los ocho millones de ciudadanos que tuvieron que salir del país huyendo de las consecuencias de la represión y ausencia de libertades. Ni una palabra más allá de solidaridad con un dictador que pisoteó entre otras muchas cosas todo un proceso electoral o de la defensa de esa legalidad internacional a la que, claro está, se recurre a la carta.
A la izquierda de nuestro país, tan comprometida con el pueblo palestino (hoy esa bandera ya se ha devuelto al desván), no le vendría mal en los tiempos que corren un discreto acto de contrición en forma de apoyo claro y decidido al pueblo venezolano. Con ello entre otras cosas hasta despejaría alguna sombra de duda sobre parte de su financiación en el caso de Podemos o sobre presuntos turbios entendimientos con el chavismo y el gobierno de Maduro, caso del PSOE. Dese luego lo que a estas alturas no parece que vaya a resultarles a los estrategas de la Moncloa es otro llamamiento movilizador a su parroquia por cuenta de la amenaza de Trump a estados libres y soberanos. Sencillamente se ha acabado con un sátrapa (la caída del régimen es otro cantar) y aquí de dictaduras un poco sabemos.











