Sánchez podría dar las gracias a Aznar
Ramón Pérez-Maura.- El presidente del Gobierno está encantado de haberse conocido. Ahora ha tenido la brillante ocurrencia de anunciar el envío de tropas a Ucrania cuando cesen las hostilidades. Yo creo que toda aportación es importante, aunque no estoy muy seguro de qué quedará por defender cuando cesen las hostilidades definitivamente.
Lo que me ha llamado la atención de esta iniciativa es que es exactamente igual que la que tomó en 2003 el presidente Aznar cuando envió tropas españolas a Irak después de la caída del régimen de Sadam Husein. ¡Lo que le dijeron a Aznar los socialistas encabezados entonces por José Luis Rodríguez Zapatero! De todo menos bonito. Y recordemos que Zapatero es la mano que mece la cuna del sanchismo.
Sánchez juega aquí con la doble moral de la izquierda española en general y de su partido en particular. De ninguna manera estaban dispuestos a apoyar la política exterior de España entonces y ahora cuentan con el sentido de Estado del Partido Popular para que le dé los votos que no obtendrán de sus socios en la coalición de Gobierno ni de los partidos que les sostienen desde la llamada mayoría de investidura.
La traición de Rodríguez Zapatero se puso de manifiesto el 18 de abril de 2004, que era el de la toma de posesión del nuevo Gobierno –a excepción del ministro de Defensa, que tomó la cartera el 19. El 18 de abril el presidente anunció la retirada inmediata de las tropas españolas desplegadas en Irak. Y el nuevo ministro de Defensa, José Bono, tuvo la desfachatez de llamar a su colega norteamericano, Donald Rumsfeld, y pedirle que el Ejército de los Estados Unidos ayudara en el repliegue de las tropas españolas. El viejo zorro norteamericano contestó al castellano manchego: «No se preocupe, señor ministro. Nosotros sí somos aliados leales» (Memoria de entreguerras. Federico Trillo. Planeta, 2005. Pág. 354).
En Estados Unidos ya saben qué esperar de los gobiernos de izquierda españoles. Sobre todo, cuando está en el poder el Partido Republicano. Cuando se dio la orden de retirada del contingente español estaba casi conseguida, la resolución de la ONU, autorizando la Fuerza Multinacional bajo un mando unificado. Esa resolución, la 1.546, llegó el 8 de junio siguiente. Las tropas españolas se habían retirado ya entre la mofa y el escarnio de sus compañeros de despliegue de otras nacionalidades. Zapatero tenía prisa porque había dicho muchas veces que no quería tropas españolas en Irak sin mandato ONU. Y como el mandato ONU estaba a punto de llegar, se llevó las tropas antes de que se lo dieran.
Aznar creó una relación privilegiada con Estados Unidos. La más estrecha que hemos tenido en nuestra historia. E ideó el camino que ahora quiere seguir Sánchez con este nuevo despliegue de tropas. Aunque sospecho que conseguir sobre el terreno en Ucrania un alto el fuego estable como el que había en Irak cuando se desplegaron las tropas españolas sin mandato de la ONU, es algo que puede tardar mucho todavía.
Otrosí: A la luz de las críticas de Sánchez a la extracción del matrimonio Maduro de Caracas, no está de menos recordar la reacción de José Luis Rodríguez Zapatero a la muerte de Osama bin Laden el 2 de mayo de 2011 en Abbottabad, Pakistán. Se violó la soberanía de otro país –como en Venezuela– y se mató al objetivo a diferencia de lo sucedido en Caracas. Pues bien, Rodríguez Zapatero dio su pleno apoyo al presidente Barak Obama. Cuando son de los tuyos, uno se cuadra y saluda.











