El sanchismo va a convertir a la izquierda en la vergüenza de la civilización occidental
Xavi Altamirano.- No nos tienen que repetir incansablemente, y como única cantinela, que Trump ha delinquido según el Derecho Internacional; eso está claro desde el 24 de octubre de 1945, cuando se estableció que el artículo 2, párrafo 4, de la Carta de las Naciones Unidas prohíbe expresamente el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado. Una operación de captura realizada sin el consentimiento del Estado afectado encuadra, jurídicamente, en esa prohibición. Así lo asevera, además, Philippe Sands, profesor de Derecho Internacional en la University College London, cuando explica en obras como Lawless World y East West Street que el sistema internacional se basa en la soberanía de los Estados y en la igualdad jurídica entre ellos. Arrestar al jefe de Estado de otro país sin su consentimiento constituye una violación grave de ese principio.
Todos lo tenemos claro. Incluso Trump.
Pero nosotros — los otros — también sabíamos durante todos estos años de gobierno usurpado de Maduro, que las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas defienden la limpieza de las elecciones democráticas, principio igualmente recogido por el Derecho Internacional. Además, la ONU cuenta con una División de Asistencia Electoral, creada en 1992 dentro del Departamento de Asuntos Políticos, que tiene entre sus funciones, como principal responsable de la coordinación de las actividades de asistencia electoral de Naciones Unidas, el facilitar la observación internacional de las elecciones y la asistencia y observación por expertos en procesos electorales.
De todo lo anterior no os habéis acordado mientras Maduro exiliaba a nueve millones de ciudadanos, encarcelaba por motivos políticos a muchos miles de venezolanos y extranjeros, anulaba la prensa libre y arruinaba al pueblo, mientras él se compraba relojes Rolex de 50.000 dólares. Eso os ha dado exactamente igual, mientras PODEMOS recibía y repartía dinero venezolano de su amiguito.
Esa es la dictadura que persiguen todos estos fascistas; en cuanto llegan a ganar unas elecciones, trampeando como siempre, se pegan entre ellos por el poder y el dinero, a la vez que arruinan sistemáticamente el país que gobiernan.
La respuesta de Sánchez ante la detención de Maduro, incierta en principio y hoy repetida “como un loro”, no hace más que demostrar que sabe nadar y guardar la ropa de forma habilidosa, como todos estos elementos indeseables.
Pero todo anuncia que les queda menos de un “cuarto de hora”.
El ridículo es tan grande que van a conseguir convertir a la izquierda en la vergüenza de la civilización occidental.
Las urnas los van a poner en su sitio.











