Cuando la herencia rodea a la muerte (Video comentario de Joaquín Abad)
Hay muertes que, por mucho que se intenten encerrar en una categoría cómoda, se resisten a ello. No porque haya pruebas concluyentes de nada, sino porque el contexto pesa demasiado.
Cuando alrededor de una muerte aparecen herencias millonarias, familias rotas, silencios estratégicos y relatos incompletos, el caso deja de ser solo policial o judicial y pasa a ser moral y social.
En España ya conocemos este patrón. El empresario mallorquín asesinado por su propio hijo tras años de pleitos sucesorios dejó una enseñanza brutal: cuando el dinero sustituye a la autoridad familiar y el patrimonio se convierte en identidad, la violencia deja de ser impensable. Allí no hubo misterio, solo una lógica fría y antigua: matar para heredar, acelerar el reparto, imponer por la fuerza lo que no se logró por la vía legal. El escándalo duró meses, pero el poso quedó para siempre.











