Podemos, Sumar, ERC, Bildu, Pedro Sánchez… Primero Nicolás Maduro, y ahora todos sus cómplices en España
Antonio Naranjo (R) Solo hace falta repasar la nómina de indignados por la detención de Nicolás Maduro y su reclusión en un calabozo de Nueva York para alegrarse por la brillantísima operación policial de la operación policial americana, tan quirúrgica como eficaz como sacar la yema de un huevo podrido sin romper la cáscara: Irán, Rusia, Colombia, tal vez China pero sin alharacas; por un lado.
Y aquí en España, Podemos, Sumar, ERC, Bildu y, con menor rotundidad pero casi idéntico fondo, Pedro Sánchez y su populista partido, antes conocido por PSOE, que se ha dedicado todos estos años a compadrear con una perversa dictadura: consolidó dos pucherazos consecutivos por el método de ningunear a Guaidó primero y no reconocer a Edmundo González después, lo que en la práctica equivale a blanquear a Maduro; legitimó el siniestro papel del sicario Zapatero como cara amable y negociadora del Régimen; prestó su embajada para que los hermanos Rodríguez amenazaran y desterraran al ganador en las urnas; despreció a María Corinna Machado hasta en el vibrante momento de la concesión del Premio Nobel; impulsó operaciones bajo sospecha como el rescate de Plus Ultra y, sobre todo, renunció a liderar a Europa en una respuesta firme a la narcodictadura, que es el papel que nos tocaba por razones culturales y sentimentales obvias.
Es verdad que la decisión de Trump de capturar a un jefe de Estado entrando en país ajeno ofrece algunas dudas, no tanto por la operación en sí, basada en un mandato judicial de una de las primeras democracias del mundo y legitimada por la necesidad de acabar con una peligrosa narcodictadura cuyos tentáculos se extienden por medio mundo y provoca ruina y represión dentro de sus fronteras; cuanto por las consecuencias.
Porque Venezuela no puede ser un país literalmente ocupado por una organización criminal que lo domina por completo, pero tampoco un eterno protectorado americano en el que se mezcle un sincero ánimo de reconstruir la democracia con otro interés menos presentable relativo al control del inmenso botín petrolero que posee, base del poderío criminal del Régimen: mejor está controlado por la Casa
Blanca que por el Cartel de los Soles, sin duda, pero todo lo que no sea devolver la palabra a los venezolanos e impulsar una transición democrática auténtica será una decepción.
Queda la duda de si la frialdad de Trump con Machado, tardía como toda la oposición en respaldar la operación americana, obedece más a la convicción de que no se puede saltar de la dictadura a la democracia en cinco minutos teniendo implantado el chavismo criminal hasta los tuétanos o si puede llegar a importar poco que sobreviva un sucedáneo de narcodictadura mafiosa siempre y cuando se subordine a las órdenes de Washington. Todos debemos estar convencidos de que la primera opción es la de Trump, pero vigilar para que no se acabe asentando la segunda y María Corinna no llegue donde se ha ganado a pulso.
Mientras, disfrutar de la esperanza que se abre en Venezuela es lo razonable, tanto como felicitarse por la captura de un sátrapa a las órdenes de un cártel sin derramar sangre, sin rozar a la población civil y emitiendo un mensaje poderoso a gobiernos totalitarios y delincuenciales: frente a esa «jurisdicción internacional» que invocan los Baltasar Garzón y compañía para perseguir fantasmas del pasado con fines domésticos espurios; Washington la ha aplicado con alguien vivo y peligroso de verdad: solo un necio, un sectario o un cómplice puede decir que Venezuela está peor hoy que ayer.
Y de paso todo esto deja abierta la puerta para que se conozca, al detalle, la naturaleza exacta de la relación de Zapatero con los responsables de arruinar a un país próspero, de reprimir, encarcelar y asesinar a miles de personas; de enviar al exilio a millones y de financiar un parque temático mafioso global y tal vez los peores movimientos populistas del planeta, algunos de ellos al frente también de gobiernos corruptos, otros con liderazgos con nombre y apellidos de dirigentes bien conocidos.
La huella del expresidente socialista en todo esto ya está clara y ahora debe destaparse en su plenitud, pero se trata de conocer también si la insólita actitud de Pedro Sánchez, su acceso a la Internacional Socialista y su complicidad por omisión con los malhechores durante tantos años también tiene una explicación escandalosa. Que caiga Maduro es una espléndida noticia: ahora se trata de que lo hagan también todos sus cómplices. Y aquí cerca tenemos unos cuantos.
El Debate













La vaca lechera murió, y todos esos terneros/as que mamaban de su ubre se les termino la leche, ahora viene lo mas duro para estos zurdos de M. les que da otra vaca en Teherán pero veremos si se deja seguir mamando. Muchos están de luto y otros con una diarrea que no para ni el carbón.
Es el momento de posicionarse en el bando correcto, otros en el bando que su ideología les obligue. Todo tiene un porqué.
Alegría alegría alegría
cuando todos estos locos
estén donde deben estar:
el manicomio,
a pan y agua
y con muchos grillos
y sin modelitos
ni rojos ni moraos