En favor de la anexión de Groenlandia por Estados Unidos
Roberto Mestre.- La discusión sobre el futuro de Groenlandia ha ganado visibilidad en los últimos años debido a su creciente relevancia geopolítica, económica y ambiental. En este contexto, la posibilidad de una anexión por parte de Estados Unidos merece un análisis serio y desapasionado. Lejos de ser una idea extravagante, esta opción podría ofrecer beneficios tangibles tanto para Groenlandia como para la estabilidad del Ártico en su conjunto.
Seguridad y estabilidad estratégica
Groenlandia ocupa una posición clave en el Ártico, una región donde el deshielo está abriendo nuevas rutas marítimas y aumentando la competencia entre potencias. Estados Unidos, como actor con capacidad militar, tecnológica y diplomática probada, podría garantizar la seguridad del territorio frente a presiones externas. La anexión permitiría una coordinación más eficaz en defensa, vigilancia y rescate, reduciendo riesgos en una zona cada vez más transitada y estratégica.
A pesar de su enorme tamaño, Groenlandia cuenta con una población reducida y una economía limitada. La integración en Estados Unidos podría traducirse en inversiones sustanciales en infraestructura, salud, educación y conectividad. Además, el acceso a capital y tecnología estadounidenses facilitaría el desarrollo responsable de recursos naturales —como minerales críticos y energías renovables— generando empleo y bienestar para la población local.
Autodeterminación con mayores oportunidades
Un argumento central es que cualquier cambio de estatus debe respetar la voluntad de los groenlandeses. La anexión, de darse, no tendría por qué suponer una pérdida de identidad cultural o política. Estados Unidos es una federación diversa, con amplios márgenes de autonomía para estados y territorios. Groenlandia podría negociar un estatus especial que preserve su lengua, tradiciones y autogobierno, al tiempo que amplía sus oportunidades económicas y sociales.
Por otra parte, Estados Unidos dispone de recursos científicos y financieros para liderar la protección ambiental a gran escala. Una anexión podría reforzar la investigación climática, la conservación de ecosistemas y la transición energética en Groenlandia, equilibrando desarrollo y sostenibilidad.
La anexión de Groenlandia por Estados Unidos no es una panacea ni una decisión que deba tomarse a la ligera. Sin embargo, como proyecto basado en el consentimiento democrático, la inversión responsable y la cooperación estratégica, podría ofrecer un marco más sólido para el desarrollo y la seguridad del territorio. En un mundo cada vez más interconectado y competitivo, explorar esta opción con seriedad y respeto mutuo es no solo legítimo, sino prudente.












Eso ya lo hicieron en Cuba.