Cae Nicolás Maduro y Zapatero tiembla (Video comentario de Joaquín Abad)
La escena es tan reveladora como inquietante. Tras el anuncio de Donald Trump, difundido en medios y redes afines, asegurando que Nicolás Maduro habría sido capturado o puesto bajo control efectivo, el foco no se ha situado tanto en Caracas como en Madrid. Y ahí aparece, una vez más, el Gobierno de Pedro Sánchez, ofreciéndose como mediador en un conflicto que no es diplomático, sino judicial y geopolítico.
La prensa internacional subraya un dato clave: cuando Estados Unidos mueve ficha de este calibre —real o anunciada— no busca intermediarios, busca responsabilidades.
Por eso resulta difícil no leer la oferta de mediación de Moncloa como un gesto defensivo, casi reflejo, más que como una iniciativa creíble.
España no es un actor neutral en el tablero venezolano. Al contrario, lleva años implicada hasta el cuello, con nombres y apellidos.
Por parte del sanchismo, hoy ocupante de la Moncloa, ya hemos visto su decepcionante postura, a favor de las dictaduras y de la crueldad. Es ciertamente inquietante pensar que nos gobierna un partido que tiene en su seno a un personaje como Zapatero que ha defendido el horror de la brutalidad, incluidos tormentos físicos y asesinatos. La mayoría de los españoles veríamos con buenos ojos que se respetara la voluntad del pueblo venezolano, expresada en las elecciones de julio de 2024, y que Edmundo González y María Corina Machado, aunque solo fuese en una fase transitoria, ordenasen el país para un futuro mejor.
Efectivamente, en la relación de asuntos pendientes, toda España asiste interesada en conocer la verdadera dimensión de la complicidad con la narcodictadura de Zapatero y Sánchez.












