Zapatero: pon tus barbas a remojar
AD.- José Luis Rodríguez Zapatero no ha sido un mediador en Venezuela. No es un hombre de paz. No ha sido un puente entre partes enfrentadas. Ha sido una pieza funcional del engranaje internacional que ha dado legitimidad al régimen de Maduro, o lo que es lo mismo, a las redes criminales dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana que involucran a altos mandos y cargos políticos implicados en el tráfico internacional de drogas, contrabando de combustible, control de la actividad minera ilegal en varios estados de Venezuela, con participación directa en la extracción y contrabando de oro, coltán, piedras preciosas y otros minerales.
Llamar “diálogo” a lo que Zapatero ha hecho en Venezuela es un insulto a la inteligencia. Su actuación no buscó acuerdos, sino encubrimiento. No moderó al régimen de Maduro: lo protegió. No fiscalizó el poder: lo justificó. No defendió a las víctimas: las ignoró. Su papel fue el de un colaborador político que puso su prestigio institucional al servicio de una narcodIctadura criminal.
Porque eso ha sido el régimen de Maduro: una narcodictadura señalada por informes de la ONU, organizaciones de derechos humanos y tribunales internacionales por prácticas sistemáticas de represión, tortura y persecución política. Ante ese panorama, Zapatero no solo guardó silencio: desacreditó a las víctimas, relativizó los crímenes y actuó como notario complaciente de fraudes electorales grotescos.
Cada vez que Zapatero avaló unas elecciones amañadas, contribuyó a prolongar el sufrimiento de millones de venezolanos. Cada vez que blanqueó al chavismo en foros internacionales, ayudó a que la represión continuase. Su discurso no es neutral: es tóxico. Sirvió para confundir, desmovilizar y dar oxígeno a un régimen que no habría sobrevivido tanto tiempo sin cómplices externos.
Lo más repugnante no es solo su posición, sino su cinismo. Zapatero hablaba de democracia mientras se encarcelaba a opositores. Hablaba de derechos mientras se torturaba en cárceles clandestinas. HablabA de paz mientras un país entero fue empujado al exilio. Es una obscenidad política pronunciada desde la comodidad europea.
España no eligió a Zapatero para esto. Nadie le otorgó el mandato moral de convertirse en abogado defensor de una tiranía. Su comportamiento mancha la credibilidad internacional del país y degrada el significado mismo de la palabra “democracia”.
La historia no recordará a Zapatero como un estadista, sino como alguien que, cuando tuvo que elegir entre la libertad y el poder de una narcobanda criminal, eligió ponerse del lado del opresor. Y esa elección, por mucho que se disfrace de buenas intenciones, tiene un nombre claro y difícil de eludir: complicidad.
Zapatero haría bien en recordar el viejo refrán: cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar. Estados Unidos el colaboracionismo con un régimen sustentado en el terrorismo de estado y el narcotráfico.
Frente al régimen criminal de Maduro no servían medias tintas. O se defiende el derecho de los pueblos a no ser pisoteados, o se termina del lado de quienes imponen su voluntad por la fuerza. Zapatero, y otros como él, deberían estar preocupados. Porque, como sostiene un proverbio maya, cuando el viento del mal cambia de dirección, ya es tarde para buscar refugio. Zapatero también debe rendir cuentas ante Estados Unidos.













Esta rata asquerosa, seguro que tiene una diarrea que no hay medicamento que la pare.
Ponte aceite en el ojete Zptete
Hoy es el Día del Pañal en Expaña. Por fin me tomé el primer café de la mañana con una buena noticia. Ya era hora.
Están que se cagan la patabajo los neokomunistas socialistas sanchistas zapaterianos, la estructura social genocida que más muertos ha producido en todo el planeta y no solamente en el siglo XX. Zapatero, fullero, tahúr y ladrón -minas y pisos de sus féminas- prepárate la mochila para pasar el resto de tu vida en Guantánamo. Gente como tú solo merecen un alud.
Nota del administrador: Armijo, siempre fuiste un psicópata repudiado por todos los tuyos. Por eso acabaste como acabaste.