Clemente recuperó la inspiración en una tarde de pasiones descontroladas
La cuadrilla del Búcaro.- No tuvieron los de Santiago Domecq la presencia de los de Margé del dia anterior, pero eso ya lo sabíamos. Desiguales pero correctos, cumplieron muy medidos en el caballo, sacaron nobleza a raudales, justos de fuerzas los dos primeros y los dos últimos, el tercero, premiado en exceso con la vuelta al ruedo, fue obra de construcción excelsa de Luque, y el cuarto, este sí, también premiado con la vuelta al ruedo y cerca del indulto, fue un torrente de encastadas embestidas y noble linaje.
Daniel Luque, emperador de Francia y principal de Dax, ha dejado una tarde grande, con la rotundidad y capacidad de una figura del toreo. Poderoso dominio técnico en su noble y soso primero, cortando la primera oreja. Su obra cumbre llegó en el tercero, haciendo al toro desde el primer capotazo. Aplastante poderío muletero, cuajando por los dos pitones una obra maciza de gran soporte técnico y artístico. Dos orejas. El quinto no daba para soluciones mágicas.
Daniel Luque está espléndido y le sirven muchos toros. Es normal que no quiera verlo algún espada de primera línea. Las diferencias podían ser apabullantes.
Clemente recuperó la inspiración en una tarde para recordar. Faena de bello trazo en su primero, mal rubricada con los aceros. Se llevó el premio gordo con el noble y encastado cuarto al que recibió a porta gayola. Un manantial de temple, torería y armónico sabor, en una larga y emotiva faena que pudo terminar en indulto. Calidad magistral del francés con naturales de lujo y variado repertorio de torero artista. Un rabo y vuelta justa al toro. El sexto dejó delicias de mano izquierda pero la tarde ya estaba cerrada.
Apasionante madurez de Luque, arrebatador concepto artístico de Clemente, y un toro excelente, el cuarto, que no mereció el indulto. Firme el palco en tarde de pasiones descontroladas tan necesarias en la fiesta.











