¡Vivan las cadenas!
Pedro I. Altamirano.- España, tal y como Castilla la ha hecho y la ha orientado a lo largo de varios siglos, es «radicalmente incompatible» con una República democrática, tan incompatibles como lo son la Monarquía absoluta española y una Cataluña libre. (Winston Churchill)
¡Vivan las cadenas! Fue el grito dado por algunos españoles en 1823 al ser restablecido el absolutismo de Fernando VII con el auxilio de Luis XVIII de Francia y del Ejército del Duque de Angulema. Creo que este grito define a la perfección al pueblo español en la actualidad. Nada ha cambiado. Seguimos siendo la España y los españoles que, de forma tan magistral, describieran los escritores del siglo de Oro español.
Pillos, son pillos. La política actual se puede asemejar mucho a esa España de siempre, un país de conspiradores, radicales e intolerantes con los que no piensan igual. La España inmortal. Las dos Españas, la que bien decía “Españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón”. Mejor definición seria que las dos te lo hielan por igual. Nunca le importamos a España.
España no es un territorio, ni un ente amorfo, España somos los españoles, pero no de todos los españoles, sólo de los más pillos, corruptos y trepas, los demás somos como un cajero automático al que van, con una tarjeta de crédito del “banco hacienda_do” donde siempre, de un modo u otro, para sacar el dinero que necesitan. Que no hay más dinero en el cajero… pues vamos al banco mundial y empeñamos el patrimonio de los españoles, que ya lo pagarán las próximas generaciones.
El Congreso de los Diputados y el Senado se ha convertido en un circo de tres pistas, donde una caterva de amiguetes adictos a la partitocracia, en vez de legislar para y con el pueblo, se han convertido en fuente interminable de vómitos de odio, injurias, mentiras, manipulaciones y tú más, mientras el pueblo se hunde y muere entre el fango de verdad, como el de Paiporta, no del inventado por el partido actual gobernante, o la oposición, que les gusta mucho revolcarse en el fango, pero no en el de Valencia, sino en el que se acumula en las granjas de cerdos comunes, porque no llegan ni a ibéricos.
Ante este panorama, estamos a punto de volver a ver al pueblo gritando por las calles eso tan gratificante de ¡Vivan las cadenas! Pudiera parecer que España sólo funciona a base de cadenas y paso firme, todos a una de “motu propio” o forzado, pero todos a una y en la misma dirección. Eso de caminar juntos mirando al bien general, que debiera ser lo normal, en España parece un sueño inalcanzable, sobre todo por culpa de quienes, en vez de gobernar para todos, con tal de que no lo hagas tú, prefieren que no lo haga nadie.
Que bien retrató esta España el inmortal José Luis Berlanga en “La vaquilla”: para que la toreen los fachas, mejor la matamos antes. O lo que es lo mismo, antes que gobierne la derecha matamos la democracia, o al revés, antes que gobierne la izquierda la matamos antes, eso sí, mientras tanto nos hacemos ricos a costa del bolsillo del pueblo. Entre unos y otros, la democracia agoniza en medio de la plaza, mientras el pueblo huye gritando: ¡Vivan las cadenas!
El pueblo prefiere al mejor maestro cadenero para cogerlo a hombros y llevarlo a la Moncloa o Zarzuela, a que vuelva el orden, la lógica, la honestidad, el trabajo en común y el interés nacional, o lo que es lo mismo, viviendas dignas y accesibles para los jóvenes, prensa honesta, crítica y constructiva, educación de alta calidad, volviendo al humanismo, una sanidad pública de calidad para todos por igual, trabajo y objetivos nacionales que ayuden al desarrollo de la colectividad.
Parece fácil pero no lo es. Nos hemos denigrado tanto, hemos embrutecido tanto a la población privando de la educación el estudio del Latín, Griego, Filosofía, Historia, Religión y otros valores humanísticos, que ya no hay maestros cadeneros elegibles, sólo simples aficionados desaventajados de los populismos del siglo XIX y XX, más cerca de convertirse en células procariotas en un proceso imparable de darwinismo inverso.
Termino como comencé. Si no arreglamos este desaguisado, más pronto que tarde el pueblo volverá a salir a las calles gritando ¡Vivas las cadenas!, en busca de un imposible, es decir, de búsqueda de un buen maestro cadenero al que, como a Fernando VII, desenganchar los caballos de su carroza para sustituirlos por personas del pueblo que tiraran de ella.













La pregunta es :¿ dónde está el pueblo español?. Porque lo que hay ahora es una masa acrítica, sin valores que ha conseguido lo que hasta ahora se había tenido por imposible :comulgar con ruedas de molino. Y aunque semejante esfuerzo podría haber sido el catalizador que la hiciera reaccionar in extremis, no lo ha hecho, tan exhausta, depauperada, aniquilada está aquella esencia que un día inervó a un pueblo especial que tenía un destino que cumplió durante mucho tiempo, pero que llegó un día que renunció a su misión y éste es el resultado.. Ya no habrá más recuerdo… Leer más »
España está perdida, solo que la gran mayoría de los ciudadanos, no es consciente.
Y tú también estás perdido. Hay mucho desgraciado que camina completamente perdido por la vida.
Por eso el mundo está como está.
Te gusta pegarle a las mujeres y a los niños?? Te gusta pegarle a los débiles??
Aplaude este medio al peor monarca que ha tenido España en época contemporanea, al que hizo volver a España al Antiguo Régimen, a la monarquía absoluta?
Nota del administrador: Subnormal, no dudamos que su comprensión lectora la tiene bastante atrofiado, pero deje de hacer el ridículo, que por sí ya bastante lo es.
Por qué necesita insultar?
ESTE TIENE QUE INSULTAR PORQUE ES UN ASQUEROSO MASÓN HIJO DE PUTA FÁMULO DEL SATÁNICO SIONISMO