Pedro Sánchez les ha metido un gol por la escuadra y lo peor de todo es que ahora ya sólo juega él
AD.- La performace protagonizada por el presidente del gobierno entrará en los anales, si no de la pantomima, sí del puro esperpento. Ese retiro espirituoso que se tomó Pedro Sánchez y su posterior retorno, fortalecido, sano y orondo, dispuesto a llevarse por delante, de grado o por fuerza, a todos sus oponentes, no deja de ser un hecho grotesco o desatinado.
Es ese género literario creado por Ramón del Valle-Inclán, escritor español de la generación del 98, en el que se deforma la realidad, recargando sus rasgos grotescos, sometiendo a una elaboración muy personal el lenguaje coloquial y desgarrado, el que podría definir el estilo de Pedro Sánchez. Con una excepción: su tono episcopal. Parece revestido de un aura divina que parece hacerle infalible, casi tanto como el papa. No el actual, claro, sino como Pio XII, el Pastor Seráfico. Sólo le falta que sus lacayos paniaguados lo procesionen en silla gestatoria por las calles de Madrid en medio de los vítores del pueblo, agitando las palmas de su sublime victoria sobre todos sus enemigos.
Un hombre como Sánchez, con esa conciencia beatífica sobre sí mismo, consciente de la intrínseca maldad de los que le llevan la contraria, apoyado por sus incondicionales y asalariados servidores, que se ve a sí mismo como el nuevo mesías salvador de una democracia española atacada por la extrema derecha vergonzante, no encontrará más cortapisa legal y jurídica que la resistencia numantina de aquellos que no quieran doblegarse ante la deformación y la mentira.
Los magistrados independientes, la policía, los militares honrados y patriotas, los profesores íntegros, los “youtubers” críticos con el sistema pueden apretarse los machos porque va a por ellos. Maduro y Kim Jong-un son unos pardillos comparados con la bestia parda que ha salido de la madriguera monclovita. Tras las suaves y aterciopeladas palabras de Pedro Sánchez, más suaves que el aceite, se esconden esos puñales desenvainados que arrasarán con cualquier oposición.
Y es que le han tocado las narices (por no decir otra cosa más vulgar) y ese tío no perdona. Y no lo hace porque se cree el nuevo Gengis Kan, que no tiene más criterio de juicio que lo que se le ocurra a su privilegiado intelecto. Nadie mejor que Sánchez sabe lo que le conviene a él…. ¡y a nosotros! Que nadie ose chistar.
La suprema inteligencia del Conductor, de ese nuevo Duce de pacotilla, nos llevará hacia esa Arcadia feliz donde sólo tendrán derecho a existir los que lleven en la frente la marca de la sanguinaria bestia del Apocalipsis. Es decir, la actitud de todos aquellos dispuestos a someterse a la tiranía no ya por un escuálido plato de lentejas, sino por un miserable bocadillo de choped y una cervecita en el chiringuito playero, colocados todo el día por la grifa que traen de Marruecos esos delincuentes -conocidos por su nombre y apellidos- que chulean y masacran a la Guardia Civil con sus magníficas narcolanchas.
Vivimos en un país cautivo de sueldos públicos, subvenciones, aforamientos y prebendas. Ni siquiera la puntiaguda barbita de Santiago Abascal, cortada al estilo de los 300 de las Termópilas, evitará que se las corte la magistral prosopopeya de Sánchez y remoje las del pusilánime Feijóo, que esperará en vano y sentado que la moqueta de la Moncloa entre en contacto con sus pies.
Pedro Sánchez es la repanocha y en eso sabe que no tiene competencia. Les ha metido un gol por la escuadra y lo peor de todo es que ahora ya sólo juega él.












INEPTOCRACIA
Vivimos en un país cautivo de sueldos públicos, subvenciones, aforamientos y prebendas.
Claro clarito.
Sánchez está acabado. Sólo falta saber el día del entierro.
Buenas noches
“Sanchinflas” nos sobrevivirá a todos.
Ya sea con el disfraz de Perro Sánchez o con el de la siguiente marioneta que venga, como antes estuvo en la percha de Mari-ano o en la del anormal Zapatiestos (por no ir más hacia atrás).
Nunca se menciona ese mechón de pelo teñido de canas que le dan ese aire de hombre serio, noble, trabajador, sufrido y envejecido por todo ello y por nosotros, viles desagradecidos!!!.
Recuérdese como aparecieron un buen día de la noche a la mañana… y no en las sienes, donde suelen aparecer, sino sobre la frente, donde son permanentemente visibles, como buen recurso hollywoodiense…
Sánchez solo es un sicario mandado reemplazable, igual que los demás líderes parlamentarios. Todos han de ceñirse estrictamente al guión del verdadero amo del mundo
No juega solo ni tiene voluntad propia más que para asuntos irrelevantes ¿O es que no ha sido puesto ahí por Pucherazos Soros-Indra para entregarnos a la maligna voluntad satánica de los grandes banqueros usureros dueños del FMI-Bancos Centrales-ONU-UE-Fondos Buitre?
Sánchez, caudillo de España por obra y gracia del espíritu Soros.
Estamos gobernados por un clan de trileros