El asalto
Mario Zóttola.- Se han cumplido 10 años de la creación de Podemos, tras las masivas concentraciones en la Puerta del Sol y toda esa revolución social romántica que encarnó Pablo Iglesias y definió su hermosa frase “el cielo se toma por asalto”. Aquel espontáneo movimiento juvenil me pilló un poco mayor y un tanto quemado con los postulados de cierta izquierda que, cuando alcanza el poder (o mejor, el Gobierno), piensa más en lo que hay que hacer para conservarlo (coincida o no con sus postulados) y en los amigos que hay que colocar (sin pensar en la idoneidad de los elegidos).
Fui a ver esa gran ágora en que se había convertido el Kilómetro 0 de España. Metafóricamente pensé que también podía ser el punto de partida de ese hombre nuevo que, intuyo, muchos pueblos siguen esperando. Cuando llegué a la Puerta del Sol me embargó una cierta desazón por el ambiente caótico y algo así como un hedor nauseabundo a humanidad masiva. Me llamaron la atención la rapidez con que, una plaza organizada, se había convertido en un desorden libertario un tanto enloquecido, donde los principales perjudicados eran los comerciantes de la plaza. La gente corriente había desaparecido.
Me sorprendieron la cantidad de lúmpenes y marginados que pululaban por la zona, atraídos por la comida y bebida gratis que no se sabía muy bien quién la regalaba ni de dónde venían.
Algunos aprovechaban las fuentes para su higiene personal mientras otros deambulaban sin entender qué pasaba.
Toda aquella melange engendró un partido que se llamó Podemos y que al final, no pudo con el poder. Su caída en desgracia fue una desazón para muchos jóvenes, por el despilfarro de la oportunidad perdida.
Los elegidos no supieron llevar a la práctica sus postulados teóricos y aquellas soflamas habían sido fagocitadas por los altos sueldos con chofer, la eterna burocracia y los casoplones burgueses. Muchos votantes esperanzados, sufrieron una nueva desilusión con la política.
*Autor del ensayo “Crisis. Cómo evitar, actuar y comunicar en casos de crisis”. Edic. Vitruvio












El régimen supo muy bien gestionar el hartazgo social con la farsa de PODEMOS desactivando de ese modo a las masas que buscaban un cambio de régimen.