La Escuela de Seguridad Andaluza trata de blindar la fuga de datos sensibles
Prensa Digital.- Como todo lo que se viene haciendo en la ESPA (Escuela de Seguridad Pública de Andalucía) tarde, mal y nunca, y viendo la anarquía existente en la protección de datos sensibles, la directora de la ESPA, Reyes Pro, ha dado instrucciones a todo su personal administrativo para que se esmeren en la custodia y protección de los datos personales que se manejan en este centro formativo policial de la Junta de Andalucía.
Hace unos días, la hasta ahora directora Pro Jiménez, ha remitido un correo interno a todo el personal dependiente de ella, señalándoles la obligatoriedad de que se esmeren en custodiar los datos personales que se tienen acceso por motivos del trabajo desarrollado en esa escuela policial.
Así, comunica a sus trabajadores que “toméis conciencia de lo expuesto, y extreméis las medidas necesarias para garantizar la protección de los datos de carácter personal, comenzando por las más elementales y de sentido común como, por ejemplo, no dejar al alcance de cualquiera documentos que contengan ese tipo de información protegida, o que, cuando se impriman documentos con datos protegidos, se proceda a su retirada de la impresora de forma inmediata. Todo ello, sin perjuicio de otra serie de medidas organizativas que desde esta dirección se estime oportuno adoptar”.
Es evidente que se desea cargar la responsabilidad sobre los trabajadores de la ESPA y que la Dirección no asume para nada su papel organizativo, rector y responsable en tan delicada cuestión. Muestra de ello es este pasaje de su comunicado vial mail: “Viene ello a colación porque se ha observado, en más de una ocasión, que en el desempeño cotidiano de las tareas que cada uno tiene asignadas hay, a veces, una falta de celo o de cuidado en lo atinente a asegurar la confidencialidad, seguridad o integridad de documentos que contienen datos de carácter personal, sin duda fruto de la rutina, lo que, desde luego, no constituye excusa admisible (sirvan como ejemplo de estos malos hábitos, olvidar documentos en las impresoras, o demorar irrazonablemente su recogida).”. Haciendo luego referencia a las sanciones administrativas y disciplinarias en las que pueden incurrir.
En esta no asunción de sus responsabilidades y del papel de veladora de la disciplina en la protección de datos de la propia directora destaca cómo viene ahora a apercibir y reprimir a sus subordinados cuando ella misma permite que se emplee un programa de gestión de profesores GESPRO, ilegal y no declarado en la Agencia Española de Protección de Datos, al que accede personal no funcionario, contratado a través de empresas privadas, sin ningún compromiso de confidencialidad en el tratamiento de dichos datos. Por el contrario y paradójicamente, funcionarios de carrera de la escuela de seguridad no tienen posibilidad de entrar en esa y en otras bases de datos, que sí manejan el personal contratado externo, y que contienen todo tipo de datos sensibles relacionado con los alumnos y profesores de diversos campos de la seguridad pública (policías, guardias civiles, fiscales, jueces, autoridades, etc.).
Como se recordará, este problema de dejadez en la organización de la protección de datos no es nuevo, pues en septiembre se filtraron a la prensa del grupo Joly diversas encuestas que el alumnado rellena al acabar los cursos y se hicieron pública las valoraciones, en su mayoría malas o pésimas, que se hacían de la ESPA, su organización formativa y de muchos de sus profesores.
Estas y otras informaciones dieron lugar a que el sindicato profesional de policías locales SPPME denuncie que la ESPA es un “chiringuito”.












