Investigadores del
'Centre d'Etude Spatiale des Rayonnements' en Francia han descubierto
una nueva clase de agujero negro, con unas 500 veces la masa del Sol
que se encuentra en una galaxia distante a unos 290 millones de años
luz de la Tierra.
El descubrimiento, que se publica en la revista 'Nature', es la
primera evidencia sólida de una nueva clase de agujeros negros de
tamaño medio. Los investigadores detectaron el nuevo agujero negro con
el telescopio espacial XMM-Newton de Rayos X de la Agencia Espacial
Europea.
Hasta el momento, los agujeros negros identificados habían sido
los supermasivos en el centro de las galaxias, entre varios millones y
miles de millones de veces la masa solar, o del tamaño de una estrella,
de entre tres y 20 masas solares.
Según explica Sean Farrel, de la Universidad de Leicester en
Reino Unido y participante en el estudio, "esta es la mejor detección
hasta la fecha después de una búsqueda tan prolongada de agujeros
negros de masa intermedia. Esta detección es esencial. Aunque se sabía
que los agujeros negros masivos estelares son restos de estrellas
masivas, se desconocen aún los mecanismos de formación de los agujeros
negros supermasivos".
Según añade Farrel, el descubrimiento es por ello un importante
paso hacia un mejor conocimiento de la formación de los agujeros negros
supermasivos que existen en el centro de la Vía Láctea y de otras
galaxias.
Este recién descubierto agujero negro, que ha sido llamado HLX-1
por 'Hyper-Luminous X-ray source 1', se encuentra en los límites de la
galaxia ESO 243-49. Es ultraluminoso en rayos X y tiene un máximo de
luminosidad de aproximadamente 260 millones de veces la del Sol.
La firma de rayos X de HLX-1 y la ausencia de un equivalente en
imágenes ópticas confirma que no es una estrella ni una galaxia de
fondo y su posición indica que no es el motor central de una galaxia.
Los investigadores utilizaron observaciones del 23 de noviembre
de 2004 y del 28 de noviembre de 2008 del telescopio espacial europeo
para mostrar que HLX-1 desplegaba una variación en su firma de rayos X.
Esto indicaba que debía ser un único objeto y no un grupo de muchas
fuentes más débiles. La enorme luminosidad observada sólo puede
explicarse si HLX-1 contiene un agujero negro de más de 500 veces la
masa del Sol.
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