Unos 4.000 marines, respaldados por helicópteros armados, están
llevando a cabo desde primeras horas de este jueves lo que se ha
bautizado como 'Operación Janjar' en el valle del río Helmand, en el
suroeste de Afganistán, que busca devolver esta zona, hasta ahora
bastión de los talibán y del cultivo de opio, al control de Kabul.
Según los responsables militares norteamericanos, hasta el momento los
marines se han encontrado poca resistencia. Entretanto, se supo que un
soldado estadounidense ha sido secuestrado por insurgentes en otra
parte del país.
Esta misión, que ha llevado meses de
planificación, es la mayor por parte del cuerpo de marines desde la
invasión de Faluya, en Irak, en 2004, y supone la primera desde que el
Pentágono envió efectivos adicionales a Afganistán en el marco de la
nueva estrategia diseñada por el presidente estadounidense, Barack
Obama. Igualmente, es la primera operación de envergadura del nuevo
comandante militar norteamericano en el país, general Stanley
McChrystal, quien asumió el cargo a mediados de junio.
A
grandes rasgos, la operación en Helmand y en otros bastiones talibán
"está yendo bastante bien hasta ahora", explicó el coronel Eric
Mellenger, el oficial de operaciones de la Segunda Brigada
Expedicionaria de Marines, que está llevando a cabo la operación.
Según los comandantes de los marines, sus hombres sólo se han
encontrado una pequeña resistencia por parte de los insurgentes durante
su avance desde primeras horas de la mañana en el valle, donde ya están
llevando a cabo patrullas.
De acuerdo con el 'Washington
Post', algunas unidades han sufrido disparos por armas ligeras y una
compañía fue atacada por granadas propulsadas por cohetes. Hasta el
momento, según el diario, un marine ha fallecido en los combates, de
los que no se han dado muchos más detalles.
Un batallón
de marines entró en el distrito de Nawa, al sur de la capital
provincial de Helmand, Lashkar Gah, mientras que otro batallón tomó
posiciones en el distrito de Garmser, más al sur. La misión, el primer
ensayo a gran escala de la nueva estrategia estadounidense para
Afganistán, tiene como objetivos iniciales dos distritos desde hace
tiempo bastión de los talibán, pese a las operaciones llevadas a cabor
por las fuerzas británicas desplegadas en el marco de la fuerza de la
OTAN en esta provincia en los últimos tres años.
Los
comandantes del cuerpo de marines habían afirmado antes de lanzarse la
operación que esperaban poca oposición por parte de los talibán en la
fase inicial, pero advierten de que los ataques probablemente irán en
aumento una vez los efectivos entren en las localidades y tomen
posiciones, de ahí el que se les haya recomendado prepararse para
atentados suicidas, emboscadas y bombas de carretera.
INTEGRARSE CON LA POBLACIÓN
Los marines han recibido instrucciones una vez lleguen a sus
localidades y aldeas designadas de construir y vivir en pequeños
asentamientos entre la población local. Según el comandante de la
brigada implicada, general de brigada Lawrence D. Nicholson, sus
hombres centrarán sus esfuerzos en proteger a los civiles de los
talibán y a restaurar los servicios gubernamentales en lugar de llevar
acabo operaciones contra los insurgentes.
"Vamos a
hacer esto de otro modo, vamos a estar con la gente, no vamos a
conducir hacia el trabajo, vamos a caminar hacia el trabajo", fue el
mensaje que Nicholson dio a sus oficiales horas antes del inicio de la
misión, según el 'Washington Post'. Sus declaraciones vienen a
confirmar la voluntad de Obama de un cambio en el enfoque de la
operación militar en Afganistán.
"Nuestro objetivo no
son los talibán, nuestro objetivo debe ser conseguir que este Gobierno
vuelva a sostenerse por sí mismo", explicó Nicholson, si bien tanto el
general como sus comandantes reconocen que conseguir que esto ocurra,
aun partiendo de la base de que la mayoría de los afganos no apoyan a
los talibán, conllevará numerosos retos.
"Una de las
claves para establecer la seguridad es conseguir que la población local
entienda que vamos a quedarnos aquí para ayudarles, no que estamos
entrando y saliendo", subrayó el coronel Eric Mellenger.
Asimismo, los comandantes de la operación tratan de mantener alta la
moral de sus hombres. "Vais a cambiar el mundo este verano y eso
empieza esta mañana", fue el mensaje del teniente coronel Christian
Cabaniss, comandante del segundo batallón de marines a sus hombres
antes de que estos se subieran a los helicópteros y vehículos blindados
que les llevaban hacia su nueva misión, según Reuters. "Estados Unidos
y el mundo están mirando, sus expectativas son muy altas en este verano
decisivo", añadió.
Su acogida entre los ciudadanos por
el momento ha sido fría. "En mi opinión, estas operaciones no tendrán
ningún resultado bueno, lo único que daría un buen resultado serían
conversaciones de paz, conversaciones con los talibán", señaló a
Reuters Wahdat Jan, de 23 años y residente en Helmand.
Sin embargo, Mustafá, un estudiante de 22 años, no está de acuerdo.
"Todo el mundo está contento con esta ofensiva porque esta gente (los
talibán) están creando violencia y están destruyendo las casas de la
gente. Deberían lanzar este tipo de ofensivas en diferentes partes del
país", añadió.
SOLDADO SECUESTRADO
Entretanto, el Ejército norteamericano informó de que uno de sus
hombres fue secuestrado en el este del país junto con tres militares
afganos. Según informa la CNN, que cita un alto oficial militar
estadounidense, el soldado fue secuestrado por milicianos de bajo rango
y "vendido" rápidamente a la red dirigida por el 'señor de la guerra'
Siraj Haqqani.
El clan de los Haqqanis, que opera a
ambos lados de la frontera entre Afganistán y Pakistán y es un viejo
conocido del Ejército estadounidense, está reuniendo consejos locales
de líderes para intentar "legitimizar" lo que han hecho, según la
citada fuente.
Mientras, fuerzas estadounidenses,
afganas y paquistaníes están revisando la zona y hablando con los jefes
tribales, los ancianos y los líderes locales para pedirles que "hagan
lo correcto y resuelvan este caso", según el oficial. Además, les han
pedido que no permitan que los Haqqani tomen posiciones en su zona y
que busquen al soldado y le liberen. "Queremos asegurarnos de que no
hay ningún lugar para esconderse", explicó el oficial. El Ejército
estadounidense espera que se publique un vídeo del militar en breve.
El soldado, desaparecido desde el martes, abandonó aparentemente su
puesto por su cuenta sin medios para defenderse. Inicialmente, los
talibán habían reivindicado la responsabilidad del secuestro, según su
comandante Mulvi Sangeen. Según éste, el soldado visitó un puesto
militar en el distrito de Yousaf Jel, en la provincia de Paktika, y se
emborrachó. Cuando regresaba a su coche fue emboscado y secuestrado,
añadió. Desde el Ejército norteamericano se ha negado que el militar
estuviera ebrio.