El Comité Ejecutivo de la UEFA, reunido en Vilnius (Lituania), aprobó
las directrices para que los árbitros puedan hacer frente a los graves
incidentes racistas en los estadios, que entrarán en vigor
inmediatamente en todas las competiciones de la UEFA.
La
decisión significa que si hay casos de suficiente magnitud e
intensidad, el árbitro aplicará la Ley 5 de las Reglas de Juego, según
la cual el partido podría llegar a suspenderse. "Esto envía una señal
fuerte y también muy práctica de que durante los partidos de la UEFA,
estas directrices se aplicarán", aseguró el secretario general de la
UEFA, David Taylor.
Además, el presidente de la UEFA,
Michel Platini, recalcó la "política de tolerancia cerro contra el
racismo del organismo". "Fue necesario dar a la gente que esta en el
campo unas premisas para actuar. Determinamos los parámetros y líneas
de conducta, así que ahora si tienen lugar casos importantes de
comportamiento racista en el estadio, el árbitro parará el partido",
expresó.
TRES 'AVISOS' ANTES DE LAS SUSPENSIÓN
La guía oficial incluye un procedimiento de tres pasos. Así, si el
árbitro aprecia que se está dando un comportamiento racista, o es
informado del mismo, primero parará el partido y solicitará que se
anuncie por el sistema de megafonía al público el cese inmediato del
comportamiento racista.
Como segundo paso, si el
comportamiento racista no cesa, el árbitro detendrá el partido por un
periodo razonable de tiempo, por ejemplo de cinco a diez minutos y
pedirá a los equipos que bajen a los vestuarios. Además, se dará otro
aviso al público a través de la megafonía. Finalmente, si continúa por
los mismo derroteros, el árbitro podría abandonar definitivamente el
partido.
El delegado de la UEFA asistirá al árbitro,
mediante el cuarto árbitro, para determinar si el comportamiento
racista ha cesado, y cualquier decisión de abandonar definitivamente el
partido sólo será tomada después de que se hayan probado todas las
medidas implementadas posibles, y se haya comprobado el impacto de
abandonar el partido con las medidas de seguridad adecuada para
jugadores y público.
"En los partidos de la UEFA hay
gente con autoridad, como el árbitro o el delegado de partido, que
pueden consultar antes de decidir suspender temporalmente el encuentro
durante cinco o diez minutos, de acuerdo con los responsables de
seguridad, y a partir de ahí, si el ambiente continúa siendo negativo,
el partido podrá ser detenido", añadió Platini.