| DOS DE CADA TRES HAN SIDO AMENAZADOS, COACCIONADOS E INSULTADOS EN LOS HOSPITALES DONDE TRABAJAN |
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Más de 5.000 sanitarios sufren agresiones en lo que va de año
Además del elevado porcentaje de sanitarios que se sienten agredidos, el estudio también pone de manifiesto que el número de estos incidentes varía sustancialmente dependiendo del servicio en el que trabaje el sanitario en cuestión. Así, los servicios de Urgencias copan el 48% de las agresiones físicas. Le siguen las unidades de Psiquiatría (27%) y los servicios centrales hospitalarios (17%). En el caso de las amenazas, las diferencias son todavía más notables: el 87% se dan en Urgencias, el 62% en las distintas unidades quirúrgicas, el 59% en psiquiatría, el 45% en áreas médicas y el 25% en los servicios centrales. PACIENTES AGRESIVOS Hasta en un 85% de los casos, las agresiones fueron perpetradas por los propios pacientes, que en un 73% de los casos reunían condiciones de imputabilidad, mientras que en un 21% de los casos estaban afectados por un trastorno psíquico o deterioro cognitivo y, en el 5,7% de las ocasiones, se encontraban bajo los efectos del alcohol y las drogas. El motivo de la agresión más frecuentemente invocado tuvo que ver con el tiempo de espera (58%), seguido de disputas por causa de la baja (15%) o por la prescripción de medicamentos (10%). "A pesar de esta situación, no se han hecho estudios globales, porque para el médico es difícil reconocer que recibe amenazas o que ha sido agredido. El médico se encuentra sin apoyo administrativo, con poca confianza hacia la justicia, ya que no existe un sistema de sanción. Y esta situación de impotencia pasa factura desde el punto de vista psicológico", asegura Martínez-Jarreta. Las razones por las que no se denuncia pueden ser debidas a que es vista como una falta de capacidad para manejar al paciente, no se desea llamar la atención, se considera una vía inapropiada de solución o por desconfianza de obtener el apoyo de la administración. Porque la agresión va por dentro: "El daño es más psicológico, con consecuencias como alto grado de estrés, problemas de sueño, trastornos como ansiedad, depresión, agotamiento", asegura Santiago Gascón. |
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