| El Papa recuerda que "la lógica de Dios es diferente de la lógica del hombre" |
|
|
|
| ACI/EP | |
Miles de fieles y peregrinos se dieron cita en la Plaza de San
Pedro para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien
al introducir la oración recordó que la vocación a la vida cristiana es
ya una primera recompensa que Dios nos hace para vivir en plenitud en
la tierra. Ante ellos recordó que "por fortuna, la lógica de Dios no es
la misma que la del hombre". "El ya ser llamados por Dios es la primera recompensa: el poder
trabajar en la viña del Señor, ponerse a su servicio, colaborar con su
obra, constituye de por sí un premio inestimable que paga toda fatiga",
afirmó el Papa al meditar el Evangelio del día de hoy. El Papa resaltó además que esto solo lo entiende "quien ama al
Señor y a su Reino; quien en cambio trabaja solamente por el dinero
nunca se dará cuenta del valor de este inestimable tesoro".
"De ser un publicano se convirtió inmediatamente en discípulo de Cristo. De ser el 'último' se encontró siendo el 'primero', todo gracias a la lógica de Dios que es totalmente diversa de la lógica del mundo", continuó. Más adelante recordó también la figura de San Pablo, quien en sus cartas afirma que "fue la gracia de Dios la que obró en él, aquella gracia que de perseguidor de la Iglesia lo transformó en apóstol de gentes. Al punto de hacerle decir: 'Para mí la vida es Cristo y la muerte una ganancia'". "Que la Virgen María nos ayude a responder siempre y con alegría a la llamada del Señor, y a encontrar nuestra felicidad en el poder fatigar por el Reino de los cielos", proclamó. Seguidamente, el Papa rezó el Ángelus, saludó en diversas lenguas e impartió su Bendición Apostólica. |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|








Miles de fieles y peregrinos se dieron cita en la Plaza de San
Pedro para rezar el Ángelus dominical con el Papa Benedicto XVI, quien
al introducir la oración recordó que la vocación a la vida cristiana es
ya una primera recompensa que Dios nos hace para vivir en plenitud en
la tierra. Ante ellos recordó que "por fortuna, la lógica de Dios no es
la misma que la del hombre". "El ya ser llamados por Dios es la primera recompensa: el poder
trabajar en la viña del Señor, ponerse a su servicio, colaborar con su
obra, constituye de por sí un premio inestimable que paga toda fatiga",
afirmó el Papa al meditar el Evangelio del día de hoy. El Papa resaltó además que esto solo lo entiende "quien ama al
Señor y a su Reino; quien en cambio trabaja solamente por el dinero
nunca se dará cuenta del valor de este inestimable tesoro".





