El escándalo por la leche adulterada con melamina en China, que ha
causado la muerte de tres bebés y fallos renales al menos a otros
6.000, continúa salpicando cada vez a más personas, empresas e incluso
países, conforme se van conociendo los detalles del caso. De momento, las autoridades chinas se han visto obligadas a negar
que los productos lácteos ingeridos por los atletas durante los Juegos
Olímpicos del pasado verano, así como los que están consumiendo ahora
los participantes en los Juegos Paralímpicos, sufrieran ningún tipo de
problema. Según afirmó hoy en rueda de prensa el director de la
Administración General para la Supervisión de Calidad, Inspección y
Cuarentena, Li Changjiang, la leche y demás lácteos consumidos por los
atletas siguieron un canal especial de producción.
"Tomamos medidas especiales para garantizar la calidad de los
alimentos destinados a los Juegos. Enviamos inspectores a todos los
centros de producción durante los dos meses previos a las Olimpiadas,
que se encargaron de supervisar cada fase de la elaboración", declaró
el responsable.
Li señaló que, además, se enviaron nuevos equipos tras saltar a
la luz el escándalo y que los análisis realizados muestran que los
alimentos consumidos en la Villa Olímpica han sido siempre seguros.
El director de la agencia para la seguridad alimentaria china ha
afirmado también que se llevará a cabo una investigación interna para
depurar responsabilidades (por ahora, ya se ha despedido al responsable
de la agencia en la ciudad de Shijiazhuang, donde se localiza la sede
del Grupo Sanlu, la empresa por cuya leche en polvo para bebés se
destapó la actual crisis alimentaria y cuya presidenta, Tian Wenhua,
fue arrestada hoy tras ser despedida).
Pero la institución, según ha desvelado la prensa nacional, tenía
conocimiento de los hechos al menos desde junio ya que recibió alertas
a través de su web. Las autoridades, según un documento interno del 11
de agosto que circula en Internet del Grupo Sanlu, habrían estado
colaborando para ocultar una noticia que, de haberse destapado antes o
durante la celebración de las Olimpiadas en Pekín, habría supuesto un
verdadero escándalo.
DE 14 A MÁS DE 6.000 AFECTADOS EN UNA SEMANA
Los datos manejados desde primeras horas de la mañana hoy hablan,
además de los tres pequeños fallecidos, de un total de 6.244 niños
afectados. De ellos, 4.917 se encuentran en situación estable, 1.327
están hospitalizados y en observación y 158 sufren síntomas de fallo
renal agudo, según las autoridades sanitarias. El número de afectados,
que ha pasado de 14 a más de 6.000 en sólo una semana, aumentará
previsiblemente cuando se actualicen las cifras mañana.
Por el momento, el Consejo de Estado (gabinete) chino ha
declarado que la " leche en polvo maternizada de la mayoría de
compañías en China es segura", según informa hoy la agencia Quinua, si
bien la afirmación no ha impedido el anuncio de que se va llevar a cabo
una campaña de análisis de ámbito nacional para inspeccionar todos y
cada uno de los productos lácteos elaborados en el país.
Las inspecciones realizadas hasta ahora muestran que los
productos de 22 empresas chinas contenían trazas de melamina, un
químico empleado para falsear los niveles reales de proteína de la
leche. Los gigantes Yili (de propiedad estatal, y patrocinador oficial
de los Juegos Olímpicos) y Mengniu (con participación danesa) se han
sumado a las disculpas públicas ofrecidas por Sanlu (con participación
neozelandesa).
Mengniu ha suspendido hoy las operaciones bursátiles en Hong
Kong, ciudad a la que se están dirigiendo miles de ciudadanos chinos
para adquirir leche maternizada de fabricación foránea, lo que ha
obligado a algunos establecimientos a limitar el número de artículos
adquiridos por cada cliente.
Hong Kong no está libre de la leche adulterada, sin embargo, ya
que las autoridades sanitarias de la ex colonia detectaron rastros de
melamina en un helado de marca china. Y tampoco lo están Birmania,
Bangladesh, Yemen, Burundi y Gabón, países a los que, según ha
confirmado China, el Grupo Sanlu exportó leche en polvo.
Mengniu, por su parte, exporta sus productos lácteos a Singapur,
Filipinas, Malasia, Namibia, Angola y Omán, si bien los productos de
Sanlu son los más afectados por la contaminación de melamina (contenían
por encima de los 2.000 miligramos, frente a los menos de 600 mg de
otras marcas).
LOS ADULTOS NO SUFREN RIESGOS RENALES
Según señaló Luo Yunbo, decano de la Facultad de Ciencias de la
Alimentación e Ingeniería Nutricional de la Universidad Agrícola de
China, aunque es natural que la actual crisis alimentaria provoque la
alarma de la población, los adultos que hayan consumido leche
adulterada no sufren un riesgo verdadero de desarrollar cálculos
renales, tal y como ha ocurrido entre los bebés que ingirieron la leche
adulterada.
"Los estudios muestran que el organismo puede deshacerse de la
sustancia. Los adultos no tienen motivo para preocuparse, ya que la
leche no es el principal alimento de su dieta. Pero sí lo es de los
bebés, que además son demasiado pequeños para eliminar la sustancia",
comentó en declaraciones a Europa Press.
"Este incidente va a conducir a una crisis de confianza entre la
población", comentó por su parte a Europa Press Hong Ting, experto de
la compañía aseguradora Guotai Jun'an.
"El principal problema es que la fuente de la contaminación es la
leche, y que esto afecta a todos los productos con contenido lácteo. El
Gobierno tomará medidas para regular el sector lechero y controlar la
compraventa de leche y los análisis de calidad. El mercado terminará
recuperándose pero no será nada fácil para Sanlu. A Nestlé ya le
ocurrió hace varios años cuando se encontró un exceso de yodo en su
leche en polvo", apuntó Hong.
En la calle, los consumidores muestran su inquietud ante un nuevo
escándalo que viene a sumarse a la larga lista de problemas de
seguridad alimentaria y medioambiental que acumula China.
"La verdad es que nosotros no nos fiamos mucho de los productos
chinos y siempre hemos comprado leche importada para nuestro bebé. Para
la comida de los niños es mejor comprar alimentos extranjeros", comentó
a Europa Press una mujer, de apellido Li y madre de un niño de tres
años.
"El aire, las verduras, ahora la leche* Me pregunto qué ha estado
haciendo el Gobierno antes de que se hiciera público esto. Ahora que ya
está saliendo en las noticias espero que empiecen a hacer algo. En
China la gente corriente no puede hacer nada. Si quieren ser corruptos,
que lo sean, pero que no jueguen con la comida que nos llevamos a la
boca", afirmó por su parte un indignado abuelo pekinés, apellidado
Zheng y abuelo de un niño de casi dos años.