El tenista español Rafa Nadal cumplió su sueño y se colgó la ansiada
medalla de oro al imponerse en la final de los Juegos de Pekín al
chileno Fernando González, añadiendo un metal olímpico a un palmarés
intachable. El mallorquín, que superó al chileno por
6-3, 7-6(2) y 6-3, se marcha de la capital asiática con el objetivo
cumplido después de tres meses increíbles en los que ha sumado su
cuarto Roland Garros, su primer Wimbledon y ha arrebatado el número uno
del mundo al suizo Roger Federer.
Nadal, indiscutible
favorito en la final, sólo mostró algunas carencias en momentos
puntuales de la segunda manga, en la que el chileno llegó a contar con
dos puntos de set. Aunque al superar esas complicaciones, su juego sólo
fue a más y terminó con la resistencia mental del sudamericano.
González, que había salvado tres puntos de partido contra el
estadounidense James Blake en las 'semis', llegó a levantar tres
'match-points' en la tercera manga ante Nadal, pero hoy su gesta no dio
para más.
El manacorí saltó a la cancha como un
ciclón, muy activo y con ganas de encarrilar el duelo por la vía
rápida. A pesar de comenzar sacando, algo que no le gusta en absoluto,
Nadal estaba decidido a dejar claro a su rival quién es y se apuntó su
primer juego sin problemas.
guiente servicio con un cómodo 3-0 que dejaba patente sus
intenciones. El de Santiago no lo acusó y se anotó su primer juego en
blanco, aferrándose a su prodigioso saque y a su derecha para
sobrevivir al 'huracán Nadal'.
La réplica del
tetracampeón de Roland Garros no se hizo esperar. Juego en blanco. Su
incisividad estaba obligando a González a tomar más riesgos de los
oportunos ante alguien como Nadal, subiendo a la red a la desesperada.
El manacorí ya no tuvo que hacer muchos más esfuerzos.
Gozó de un punto de set al resto en el octavo juego y aunque no lo pudo
amarrar, cerró con comodidad el set con su siguiente servicio.
NADAL BAJA LA INTENSIDAD
La intensidad en la que se había movido la primera manga, no pudo
mantenerse en la segunda. El de Santiago ganó eficacia con su saque y
puso en los primeros apuros a Nadal al moverle más por la pista con sus
'derechazos'.
Ninguno era capaz de romper el saque de
su adversario y todo apuntaba al 'tie-break' hasta que González quiso
saltarse el guión. En el duodécimo juego dispuso de dos bolas de set,
pero Nadal, infatigable, no estaba dispuesto a alargar su subida a lo
más alto del podio, donde disfrutó como un niño, y las salvó.
En la muerte súbita, el balear no se complicó. Su mayor experiencia y
su fortaleza mental fueron suficientes para anotarse el segundo parcial
y mellar seriamente las opciones de Fernando González.
Perder la segunda manga hizo mella en el chileno. Rafa contó con dos
bolas de 'break' en el segundo juego. Un nuevo aviso para González. No
tuvo que esperar mucho más el pupilo de Toni Nadal, hoy en Mallorca
siguiendo el partido, para lograr su primera renta (3-1).
Nadal había roto el choque y ya no había marcha atrás. González apeló a
la épica, salvó tres bolas de partido en el octavo juego, pero ya no
pudo hacer más. Sólo asistir como espectador de lujo al triunfo del
balear, que cerró el partido con su siguiente 'match-point' al saque.
PRIMER ESPAÑOL EN LOGRAR LA CORONA OLÍMPICA
El mallorquín se convierte en el primer jugador de la auténtica elite
en colgarse un oro olímpico desde que lo lograra Andre Agassi en
Atlanta'96, digno sucesor del americano, otro tenista que siempre daba
lo mejor cuando defendía los colores de su país.
El
manacorí celebró de la mejor forma posible su ascenso al número uno del
ranking mundial al colgarse la séptima medalla para la delegación
española en esta cita, después de los oros de Samuel Sánchez y Joan
Llaneras, las platas de Medina y Ruano, el 49er y Gervasio Deferr y el
bronce de José Luis Abajo.
Nadal, que derrotó en una
vibrante semifinal al serbio Novak Djokovic, se convierte en el primer
español como campeón olímpico de tenis aunque Manolo Santana ya se
colgó un oro en Guadalajara'68 cuando el deporte de la raqueta era
exhibición.
El balear, campeón este año de Roland Garros
y Wimbledon, suma la undécima medalla para el tenis español después de
la plata de Emilio Sánchez Vicario y Sergio Casal en dobles (Seúl
1998). En Barcelona'92 Jordi Arrese y el dúo Conchita Martínez y
Arantxa Sánchez Vicario se colgaron también la plata y la menor de los
Vicario el bronce en individuales.
Arantxa Sánchez
Vicario y Sergi Bruguera también fueron plata en Atlanta (1996), y
Arantxa y Conchita, bronce. Igual que la pareja Albert Costa y Alex
Corretja en el dobles de Sydney (2000), 'Vivi' Ruano y Conchita
Martínez en Atenas 2004 y de nuevo 'Vivi' Ruano junto a Anabel Medina
en Pekín 2008.