El austriaco Josef Fritzl, que mantuvo encerrada a su hija
durante 24 años y tuvo siete hijos con ella, planeó con antelación la
construcción de su prisión en el sótano, dijo hoy la policía. Elisabeth Fritzl, de 42 años, permaneció prisionera en el sótano
sin ventanas, con ocho puertas con candados, situado debajo del hogar
familiar, cuya parte original fue construida a finales del siglo XIX,
mientras que en 1983 se finalizó una extensión. "Ya en la fase de planificación hubo la intención de añadir algo
en este edificio, algo desconocido, algo fuera de la vista de la
autoridad de la construcción, una pequeña área, un pequeño secreto, una
pequeña mazmorra", dijo en una rueda de prensa el comisario que
encabeza la investigación, Franz Polzer.
Josef Fritzl, de 73 años, ha admitido haber encerrado a Elisabeth
en el sótano. Tres de sus hijos-nietos pasaron toda su vida allí, hasta
que el caso se conoció hace poco más de una semana, acaparando la
atención mundial.
Elisabeth, que dice que Josef abusó de ella desde que tenía 11
años, declaró que fue drogada y encerrada en el sótano cuando tenía 18
años. Cuando el padre entregó los planes para la extensión de la casa a
las autoridades hace unos 30 años, ella tenía 12.
Los fiscales acusan a Fritzl de violación, incesto, coerción y la
muerte de uno de sus hijos-nietos, un bebé que dice que quemó en un
horno tras su muerte al poco tiempo de nacer.
RELACIÓN INCESTUOSA
El caso se conoció cuando la hija mayor de la relación
incestuosa, una joven de 19 años, enfermó gravemente y tuvo que ser
trasladada a un hospital. Ahora está en coma inducido y necesita
respiración asistida, dijo hoy su médico, Albert Reiter.
"En los últimos días, su estado ha mejorado y se ha estabilizado en
cierta forma", declaró en una rueda de prensa. "Pero no puedo dar un
pronóstico sobre cuánto tiempo permanecerá en este estado".
Los médicos dicen que el estado de Elisabeth y sus hijos --los
otros que permanecieron encarcelados son dos varones de 18 y cinco
años-- mejora.
"La luz, el aire fresco y la nutrición equilibrada les está
haciendo bien", dijo el médico Berthold Kepplinger, del hospital en la
localidad austriaca de Amstetten donde la familia está siendo atendida.
Kepplinger añadió que a petición de su hija, Fritzl accedió a
darles suplementos de vitamina D y una lámpara de rayos UVA para
compensar la falta de luz.
Los otros tres hijos fueron criados por Fritzl y su mujer
Rosemarie, en la casa, argumentando que Elisabeth se había fugado para
unirse a una secta y que dejaba sus hijos porque no los podía criar.
"Los hijos de la casa y los del sótano se están conociendo de un
modo alegre", explicó Kepplinger. "Lo agradable es que están empezando
a tener una vida diaria juntos: la madre y la abuela preparan el
desayuno, los niños hacen las camas".