En presencia de su padre y su hermano, el príncipe Harry de Inglaterra
recibió hoy una condecoración militar por su labor en Afganistán
encuadrado en su regimiento, interrumpida antes de tiempo por la
aparición en la prensa de un traslado que se mantuvo durante meses en
secreto. La encargada de entregar las medallas a los 170 miembros de la
Caballería Real fue la princesa Ana, tía del homenajeado, que entregó a
Harry entre sonrisas el distintivo militar.
La ceremonia
contó con la asistencia del príncipe de Gales y el príncipe Guillermo,
familiares del que probablemente sea el soldado más mediático de la
historia del Ejército británico. Harry, de 23 años, recibió de manos de
su tía Ana, en calidad de coronel de los Blues and Royals, el
distintivo que le acredita por haber pasado más de cuatro semanas de
misión en el extranjero.
La princesa habló durante algo
menos de un minuto con su sobrino, en una imagen de complicidad captada
por las cámaras y que corroboran que, por mucho que le pese, el ya
conocido como 'Teniente Gales' no es un soldado más. No obstante, sus
diez meses de servicio le han servido para lavar la imagen rebelde de
este joven de 23 años, que parece haber sentado cabeza junto a su novia
Chelsy Davy, también presente en la ceremonia, según informaciones de
'The Sun' recogidas por otr/press.
Después del acto,
oficiado a kilómetro y medio del castillo de Windsor, los soldados
participaron en un oficio religioso en recuerdo de los compañeros
fallecidos durante el operativo en la provincia afgana de Helmand.
Gracias a esta nueva medalla, el príncipe ya podrá lucir dos
condecoraciones en su solapa, ya que a la recibida hoy se añade la
enseña de oro recibida en 2002 con motivo del quincuagésimo aniversario
del reinado de su abuela.
ANTES DE TIEMPO
En
numerosas ocasiones, Harry había manifestado su intención de
convertirse en el primer miembro de la Familia Real británica parte
activa de un escenario de guerra. Sin embargo, su notoriedad pública
tampoco pasaba desapercibida para las autoridades del Ejército, que ya
habían vetado su participación en el despliegue en Irak por haberse
filtrado a la prensa.
Finalmente, su sueño se vio cumplido
en el más estricto de los secretos, gracias a un pacto del Ejército con
la prensa mediante el cual los medios de comunicación podían tomar
imágenes y declaraciones del tercero en la línea de sucesión a la
Corona británica siempre y cuando no las difundiesen antes del fin de
su misión. Pero, diez semanas después de iniciar el traslado, este
acuerdo tácito sufrió una fisura y motivó, de un día para otro, el
regreso de Harry.