| Ídolos con pies de barro |
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Los últimos acontecimientos protagonizados por el actor Andrés
Pajares, no son más que la historia de un declive anunciado. Un declive
que posiblemente tiene sus orígenes en un trastorno mental que no le
fue diagnosticado a tiempo y que se ha agravado con el paso de los años
y de los acontecimientos. Lo que le ha llevado a protagonizar historias
para no ser contadas fuera de su ámbito más privado, pero que dieron la
vuelta al país, gracias a las ansias de dinero de sus familiares más
cercanos, que no han dudado en contar sus miserias allí donde les
pagaban por ello.
El tiempo corre en su contra y ya nadie duda de que hoy Andrés, es un muñeco roto, un ídolo con los pies de barro que no ha sabido manejar ni su vida, ni su fama, ni su dinero, si es que tiene tanto como dicen. Porque independientemente del esperpéntico atraco que protagonizó el martes por la tarde, en el bufete de sus abogados, creo que lo peor está por venir si alguien no se ocupa de él. No parece que sus hijos sean las personas adecuadas porque el enconamiento es tan grande entre ellos, que tardarán años en recomponer las relaciones, si las recomponen. Tendría que ser él mismo quién se diera cuenta de que así no puede seguir, de que lo suyo puede tener cura si se pone en manos de buenos médicos, que los hay. Que sean ellos los que digan si la mejor fórmula para preservarle de la ruina moral y económica, sería su inhabilitación, pero esto tendrán que decirlo sus abogados y la justicia. La realidad es que Andrés vive hoy por hoy en un mundo que sólo existe en su mente enferma, prueba de ello es que ha llegado a anunciar en su blog la muerte de un conocido periodista del corazón. No sólo eso, de un hotel madrileño le tuvieron que expulsar porque destrozó todos los muebles de la suit a la que se había ido a vivir porque dice que su casa se le cae encima, porque es demasiado grande y esta demasiado sólo. Lástima, sólo lástima se puede sentir por quien tantos gratos momentos nos ha hecho pasar. |
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Los últimos acontecimientos protagonizados por el actor Andrés
Pajares, no son más que la historia de un declive anunciado. Un declive
que posiblemente tiene sus orígenes en un trastorno mental que no le
fue diagnosticado a tiempo y que se ha agravado con el paso de los años
y de los acontecimientos. Lo que le ha llevado a protagonizar historias
para no ser contadas fuera de su ámbito más privado, pero que dieron la
vuelta al país, gracias a las ansias de dinero de sus familiares más
cercanos, que no han dudado en contar sus miserias allí donde les
pagaban por ello.






