En un año propicio para la salida del cascarón de muchos
deportistas jóvenes, Marbella y su campo de Aloha, sede del Open de
Andalucía de golf, fueron el escenario ideal para que un veterano del
circuito europeo como el francés Thomas Levet destrozara tras un
desempate los sueños de gloria de un inglés de 19 años, Oliver Fisher. Cuando
el golf inglés estaba a punto de destapar a otro referente para una
nueva generación, apareció Levet, ya superada su enfermedad de
vértigos, y enterró esos deseos.
Con Nick Faldo ya retirado, Lee Westwood (34 años) retocando
su "swing" y Luke Donald y Paul Casey rozando la treintena, Fisher hizo
todo para salir del cascarón, pero le traicionó su bisoñez.
Levet, que roza los 40 años y un viejo zorro del Tour, le
atrapó en unos últimos hoyos trepidantes y le guillotinó en el primer
hoyo del desempate.
Sobre Fisher dijo el citado Faldo (cinco Grandes) que sería la
estrella del futuro, después de ganar precisamente de manera
consecutiva las 'Faldo Series', entre 2003 y 2005. Ese futuro
prometedor tendrá aún que esperar, pues Levet retomó la senda del
triunfo que perdió hace casi cuatro años y venció, también, a sus
problemas con los vértigos crónicos.
Levet sumó su cuarto título en el Tour europeo y se embolsó
los 166.660 euros del torneo organizado por las empresas de los
golfistas españoles Jiménez y Fernández-Castaño.
La jornada final sólo tuvo tres protagonistas en lucha por el título: Westwood, Fisher y Levet.
Westwood partió como líder, pero Fisher no tardó en tomar la
delantera y a toda velocidad. Su arrolladora juventud pudo esta vez con
las canas, las de Westwood, pero al final se toparía con el desparpajo
de un hombre más curtido en batallas como Levet.
Cuando Fisher apabullaba a sus dos contrincantes, el algarrobo
centenario del hoyo 13 se alió con los golfistas más veteranos. A los
pies del enorme tronco agrietado por el paso del tiempo aterrizó la
bola del joven inglés, quien tuvo que jugar por bajo y ante la
dificultad se anotó un "bogey", el primero desde el viernes, después de
38 hoyos, y segundo hasta ese instante en todo el torneo.
El fallo fue algo más que un simple tropiezo, pues al joven
londinense le entró el tembleque y envió al 'rough' profundo su
siguiente tiro desde el 'tee'. Con otro nuevo 'bogey' el torneo se
abrió para Westwood y Levet, ambos ya sólo a un golpe del todavía líder
en Marbella.
Para los cuatro hoyos finales se generó un clímax dramático,
que pronto se encargó de atenuarlo el joven inglés. Con dos "birdies"
consecutivos puso en fila a sus dos adversarios y encaró los dos
últimos hoyos, la recta final, con dos de ventaja.
En pleno aluvión de juventud, Levet no se entregó todavía,
pues embocó un "birdie" en el penúltimo hoyo para colocarse a un solo
tiro y trasladar la presión a Fisher, envuelto por primera vez en esta
tesitura.
Al joven inglés le volvieron los tembleques y se pasó de
frenada en su salida del 18. El exceso de ímpetu con el hierro largo
llevó su bola al agua y le empujó al desempate. Allí, Levet sentenció
con un cómodo par, mientras Fisher se peleaba por la arena del
"bunker".
El golf francés salió triunfante de Marbella, mientras que
sólo el 'top-ten' de Quirós y Velasco enmascaró el decepcionante papel
de los golfistas españoles, en el feliz retorno de José María Olazábal a las canchas de juego y la alta competición. |