Las patronales del transporte de mercancías calculan que la tendencia al alza del precio del gasóleo, que acumula un incremento del 22,5% desde enero de 2007, se traducirá en un aumento del 20% en el precio de algunos productos finales. El presidente de la Asociación del Transporte Internacional por carretera (ASTIC), Pera Padrosa, ha denunciado que la situación es "caótica" y que es imprescindible trasladar al cliente el sobre coste que soporta este sector y que calcula que se traducirá en una subida del 20% en el precio final del producto, sólo en este año.
El portavoz de la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM), Dulsé Díaz, también se ha mostrado a favor de repercutir el alza del gasóleo en los precios a clientes través de "cláusulas de revisión en los contratos".
Según los datos del último Boletín Petrolero de la Unión Europea,
correspondientes al 3 de marzo, el litro de la gasolina sin plomo de 95
octanos cuesta en España una media de 1,127 euros, mientras que el del
gasóleo se vende a 1,107 euros. Pese a estas medias, algunas
gasolineras muestran hoy el precio del litro gasóleo a 1,148 euros,
mientras que la gasolina se paga a 1,127 euros.
Actualmente los precios del diesel acumulan una subida del
22,5% desde principios de 2007 mientras que la gasolina súper 95
registra un aumento acumulado del 17,6%.
El presidente de la Confederación Española de Estaciones de
Servicio (CEES), Juan Prats, ha explicado que el incremento del precio
del diesel, que ha superado al de las gasolinas en los últimos días,
"se mantendrá al menos un mes más".
Una tendencia que, según Juan Prats, se debe a la creciente
dieselización del parque automovilístico (actualmente más del 70% de
los vehículos que se venden son de mecánica diesel, frente a los
motores gasolina), a la necesidad de importar gasóleo porque el mercado
nacional es deficitario, y a las bajas temperaturas.
En la subida de ambos carburantes también ha influido la
escalada del precio del barril de Brent que superó los 100 dólares en
febrero y ya va por los 105.
Ante situación, el presidente de ASTIC, ha advertido que en un
plazo de 90 días se empezarán a generar "tensiones entre las empresas"
por problemas de tesorería que pueden repercutir en el mercado con
"parones de vehículos".
Padrosa, ha recordado que "estamos viviendo un cambio
estructural muy duro que no se resuelve en dos meses" y que ya se
generó el año pasado cuando la escalada de precios del gasóleo hizo que
el grueso de las empresas del sector tuvieran pérdidas.
Regular el mercado
Por ello, ha reclamado a la Administración que "regule
el mercado en situaciones críticas puntuales", y a los agentes
sociales, "flexibilizar las jornadas de los transportistas" para
adecuarlas al mercado.
También, el presidente de la Federación Nacional de
Asociaciones de Transporte de España, Fenadismer, Julio Villaescusa, ha
calificado de "desesperada" la actual situación y se mostró a favor de
crear un "tipo infractor" que sancione a proveedores y transportistas
que trabajen por debajo del coste de producción.
En este sentido, Villaescusa ha recordado que este sector
tiene un margen de beneficio muy escaso, en torno al 2 o 3%, en
situaciones normales, y que el transportista no puede servir de
"colchón" ante la subida del gasóleo.
El coste del combustible representa el 40% de los costes de
explotación de un transportista y en esta actividad "no se puede
consumir menos".
La totalidad de la flota de camiones y vehículos industriales
se mueve con este tipo de combustible y aunque algunos vehículos
mezclan gasóleo con biocombustible, éste tampoco se reduce en el coste
"que es igual".
A pesar de que los precios de ambos carburantes se mantienen a
la par, el sector de los fabricantes de automóviles asegura que la
utilización del gasóleo sigue siendo más competitiva ya que un motor a
gasóleo consume un 25% menos de carburante que uno de gasolina.