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sábado, 04 septiembre 2010
La UE presenta su 'faraónico' plan de lucha contra el cambio climático PDF Imprimir Correo electrónico
 agencias   
La Unión Europea presenta este miércoles en Bruselas su plan de lucha contra el cambio climático, que se anuncia muy costoso, tanto para las empresas obligadas a adaptarse, como para los consumidores, que deberán soportar alzas de los precios. El plan se basa en tres grandes ejes: la reducción drástica de las emisiones industriales, el final de los permisos gratuitos para contaminar y un mayor porcentaje de energías renovables en el consumo del bloque. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, prometió limitar el monto de la factura anual al 0,5% del PIB (Producto Interior Bruto) de la UE, es decir unos 60.000 millones de euros.

Sin embargo, fuentes comunitarias juzgan más realista hablar del doble, unos 120.000 millones de euros anuales, es decir el 1% de la riqueza europea. Según lo acordado en una cumbre de Bruselas en marzo de 2007, la UE se comprometió a reducir en un 20% las emisiones de dióxido de carbono (CO2) con respecto a los niveles de 1990, proponiendo incluso un esfuerzo adicional para llevar esa cifra al 30% en caso de entendimiento internacional. Los líderes de la UE también habían acordado elevar al 20% en 2020 el porcentaje de energías renovables (eólica, solar, biomasa, geotérmica) en el consumo total del bloque, contra el 8,5% actual.

La tercera decisión adoptada fue la de aumentar al 10% el uso de biocarburantes en el sector del transporte en 2020. Pero si los 27 estuvieron de acuerdo en asumir esos compromisos globales, ahora los gobiernos nacionales cuestionan el cálculo y la forma de reparto de los esfuerzos propuestos por Bruselas, mientras que los industriales agitan el fantasma de los traslados de fábricas. La negociación se anuncia muy difícil, ya que el plan de Bruselas debe ser aprobado por el Europarlamento y todos los Estados miembros. Durao Barroso espera de todos modos un acuerdo para fines de 2008. El derecho a contaminar es el punto clave del conjunto de propuestas de la Comisión Europea.

Se trata de poner en venta a partir de 2013 las cuotas de emisiones de CO2 (dióxido de carbono) otorgadas hasta ahora de forma gratuita a los industriales, que ya comenzaron a presionar a los gobiernos nacionales y la Comisión para modificar el texto. Según el eurodiputado verde Claude Turmes, esta presión no se justifica, en especial porque algunas industrias, como los productores de electricidad, ya obtuvieron "ganancias indebidas por 30.000 millones de euros anuales", al incluir por adelantado en sus tarifas el valor de los permisos de contaminar que sin embargo han estado recibiendo de forma gratuita. "Sabemos que el precio de 23 euros por tonelada de carbono está incluido en el precio de la energía actualmente", reconoció la Comisión Europea, lo que no evitaría sin embargo un aumento del 10 al 15% de las tarifas de ese servicio, según fuentes europeas.

Las emisiones de CO2 de la industria (más de 2.000 toneladas de toneladas en 2005) representan la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE. La otra mitad proviene de los transportes, la agricultura y los residuos. Durao Barroso indicó que el costo de las medidas debería ser compensado por los ahorros en importaciones de gas y petróleo de la UE, de 50.000 millones de euros anuales. En cuanto a la venta de permisos para contaminar, estos deberían generar otros 50.000 millones de euros, monto que iría a parar a las arcas de los Estados miembros y serviría para financiar las innovaciones técnicas necesarias para la reducción de emisiones. Bruselas espera mucho de las negociaciones sobre cambio climático iniciadas en Balí en diciembre de 207 y apuesta por un acuerdo internacional en 2009 para limitar el impacto de la factura.

España acepta el plan de renovables y pide un recorte menor en CO2 

España acepta la propuesta de la Comisión Europea de elevar al 19,5% el consumo de energías renovables en el bloque, pero demanda un recorte menor de la emisión de CO2, en el marco de las negociaciones sobre los programas nacionales que se presentan este miércoles.

"Un objetivo de un 19,5% de uso de renovables en el año 2020 encaja perfectamente con nuestra propia estrategia nacional, que ya fue aprobada incluso por el Gobierno en esta legislatura, y que estableció el 20% en 2020, pero hay todavía que seguir discutiendo el porcentaje de emisión de gases", declararon a la AFP fuentes del Gobierno.

La metodología que está utilizando la Comisión Europea para establecer los porcentajes que corresponden a cada Estado miembro se fundamenta en un cálculo que tiene en cuenta el Producto Interior Bruto (PIB) de cada país por habitante, además de su grado de desarrollo económico actual y su potencial tecnológico futuro.

España propuso al comienzo de las negociaciones al comisario europeo de Energía, Andris Piebalgs, "tener más en cuenta" la población de cada Estado, pero según fuentes comunitarias se ha rechazado este sistema de cálculo por considerar que "dificultaría" la negociación con terceros países.

Según las fuentes gubernamentales españolas, Bruselas estima que España debería recortar en un 8% sus emisiones a la atmósfera de gases contaminantes con respecto a los niveles de 2005 (año de referencia), para cumplir con el cupo total del conjunto de la Unión Europea (UE). "El plan nacional que seguimos debatiendo con Bruselas incluye una propuesta del Ejecutivo comunitario de reducción del 8% respecto a niveles de 2005 en sectores como la vivienda, el comercio o la agricultura", aclararon.

Estos sectores son los que precisamente no entran dentro del actual comercio de derechos de emisiones y no eximirían tampoco a España de cumplir con los objetivos de Kioto, unos compromisos que en estos momentos incumple más que ningún otro país de la UE, según cifras de la Comisión.

Pese al alto grado de consenso con Bruselas sobre el porcentaje de uso de energías renovables, España sigue presionando a la Comisión para que acepte una salvaguarda de garantía del modelo español de subvenciones a las renovables.

Fuentes del Ministerio de Industria español confirmaron que se ha enviado a Bruselas una carta conjunta con Alemania en la que se oponen al modelo propuesto por la Comisión de comercio de certificados que garantiza que una energía procede de fuentes renovables. La propuesta de Bruselas permitiría a las empresas comprar y vender al mejor postor esos certificados, de modo que los Estados que los compren podrían utilizarlos para alcanzar las exigencias impuestas por Bruselas.

"Nosotros consideramos que este sistema provocaría una seria disfunción de los mercados que hará peligrar el objetivo del 20% fijado para 2020, además de poner en peligro también nuestro sistema de subvenciones, que se está demostrando muy eficaz", señalaron fuentes españolas. "Cabría la posibilidad de que otros países puedan comprar estos certificados en España a buen precio, aprovechando que la producción de renovables está subvencionada, para así evitar invertir en renovables en sus propios países pero cumplir con los objetivos, mientras que nosotros no", agregaron.

Por tal motivo, España exige a la Comisión que modifique su propuesta y que permita al Gobierno controlar el comercio de certificados, de forma que las empresas sólo puedan venderlos cuando se haya cumplido con el objetivo del 19,5%.

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