¿Convertida al islam tras convivir durante semanas con los miembros de una organización terrorista? ¿Qué referentes morales justificarían la súbita conversión a la obediencia mahometana de la cooperante catalana Alicia Gámez? ¿Puede ser fiable la persona que asume una nueva identidad religiosa, la más perversa de cuantas existen, al entrar en contacto con una banda de psicópatas asesinos que la mantuvo secuestrada durante semanas? ¿Cuáles de los rasgos 'espirituales' de sus captores han sido los más terminantes para revertir el curso de las creencias religiosas de la catalana? ¿Tal vez la destrucción del entero Occidente en nombre de Alá?
¿Acaso la aniquilación del Estado de Israel? ¿O quizás el inveterado
odio que los islamistas profesan a la nación española, la única en la
historia que les reconquistó el suelo previamente arrebatado?
Alicia Gámez ha sido recibida en España como una ejemplar cooperante y ahora se nos anuncia que su ejemplaridad no fue otra cosa que abrazar la fe islámica, inducida para más irritación por la misma organización terrorista que perpetró los atentados terroristas del 11-S y del 11-M.
¿Puede haber un caso de abyección moral e intelectual mayor que el supuestamente protagonizado por esta, ¡oh casualidad!, izquierdista catalana?
En cualquier caso, de confirmarse la noticia difundida por Al Qaeda y en un ejercicio de coherencia con las nuevas creencias religiosas que "voluntariamente" ahora tiene, Alicia Gámez no debería demorarse en asumir la estética que sus benefactactores espirituales imponen a las mujeres como ella: un burka 'prét-a-pòrter' y que alguno de los numerosos imanes que menudean por Cataluña le informe acerca de si la ablación de clítoris tiene o no carácter retroactivo.
Convertida "voluntariamente" al islam
Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) ha asegurado, en un comunicado publicado por la edición digital de la cadena de televisión Al Arabiya, que la cooperante Alicia Gámez fue liberada el miércoles después de haberse convertido al Islam "voluntariamente" y a causa de "su estado de salud".
El texto del comunicado va acompañado de una fotografía en la que se aprecia a Alicia Gámez, con el rostro distorsionado y cubierta por un 'hiyab' (pañuelo islámico), rodeada de los otros dos cooperantes de la ONG Barcelona Acció Solidària, Roque Pascual y Albert Vilalta, que aparecen sentados en el suelo. A sus espaldas, de pie, se puede ver a tres personas con los rostros cubiertos y portando armas automáticas. En el fondo aparece un cartel negro en el que sólo se pueden leer algunas palabras, que parecen ser la profesión de fe del islam y el comienzo del nombre del grupo terrorista.
En el comunicado, Al Qaeda en el Magreb Islámico da "gracias a Dios" por haber puesto a Alicia Gámez "en el buen camino" y anuncia que la cooperante española ha adoptado el nombre musulmán de Aicha y que los propios miembros de la organización le impartieron las enseñanzas islámicas y la introdujeron en la ley islámica (la 'sharia').
Asimismo, AQMI afirma que el Gobierno español debe satisfacer sus reivindicaciones (sin precisarlas), ya que ésta supone la "única condición para garantizar la libertad, sanos y salvos" de los otros dos cooperantes españoles. En este sentido, pide al "pueblo español" que presione al Ejecutivo para que asuma "su responsabilidad respecto a la vida de los rehenes".