Antonio Ledezma ha tenido que lidiar duro desde que en
diciembre de 2008 asumió la Alcaldía Metropolitana de Caracas, tras
vencer en los comicios regionales de noviembre de ese mismo año.
Los problemas para Ledezma, quien fue apoyado por un amplio arco
opositor, empezaron incluso antes de que asumiera el cargo, puesto que
la alcaldía perdió varias de sus instituciones insignias: la Policía
Metropolitana fue transferida al Ministerio del Interior, los
hospitales al Ministerio de Salud y las escuelas estatales al
Ministerio de Educación.
"Fue un golpe anticonstitucional el que nos
dieron", sostiene el jefe edilicio.Pero eso no ha sido todo. A Ledezma,
quien se ha convertido en un referente de la oposición a Chávez, le han
allanado el despacho, agredido, amenazado y como corolario el gobierno
le puso el año pasado una "jefa de gobierno de Caracas" por sobre sus
facultades. Ledezma habló a la prensa internacional de la coyuntura
política en Venezuela.
-En
julio del año pasado usted realizó una huelga de hambre contra el
"autoritarismo" de Hugo Chávez... ¿Qué logró con ese gesto?
"Fue la manera de demostrar que hay mecanismos de lucha contundentes,
que no necesitan instrumentos de fuerza. Vengo participando durante
años en manifestaciones y, junto a miles de venezolanos, lo vamos a
seguir haciendo mientras Chávez amenace la libertad de expresión, se
lleve por delante los principios de la propiedad privada, siga violando
los derechos humanos, despilfarrando el patrimonio de los venezolanos y
esté de espaldas al estado de derecho".
-Recientemente, usted fue acusado por
un diputado chavista de pertenecer a una red de estafadores que cobró
fraudulentamente cheques de trajadores de la Alcaldía Mayor... ¿Qué
puede decir al respecto?
"Son dardos envenenados de personajes que tienen una moral en
entredicho. Quien me denunció, el diputado Juan Dugarte, está como
presunto implicado en escándalos de corrupción del régimen chavista y
es uno de los cabecillas que ha venido conspirando contra mi gestión,
cumpliendo órdenes del propio Presidente de la República".
-El tribunal Supremo, el pasado
febrero, dictaminó que se investigará a los venezolanos que denuncien a
Chávez, y entre los primeros investigados aparece usted...
"Contra mí hay un sinnúmero de expedientes que son como anillos que
quieren apretar en nuestro cuello para silenciarnos. Lo que se busca
con esta medida es intimidar a los ciudadanos libres y demócratas. Si
alguien denuncia que Chávez o su gobierno ha incurrido en supuestos
hechos de corrupción o está relacionado con grupos terroristas, está
expuesto a que lo metan preso. Y con esto queda en evidencia que en
Venezuela ya no hay separaciones de poderes, y tanto el Ejecutivo,
Legislativo y Judicial están en el puño del Presidente de la República.
Aquí Chávez aplica una neodictadura de tipo castrista comunista, con
apariencia de democracia".
-¿Y qué pasa con la distribución de los recursos económicos por parte del gobierno?
"Ha manejado más de 950 mil millones de dólares, con presupuestos
formales y otros que se administran en la más absoluta oscuridad, sin
rendirle cuentas a nadie. Y los venezolanos nos preguntamos, cómo puede
haber apagones en un país que tiene petróleo y enormes reservas
hidráulicas. Por otra parte, vemos cómo Chávez utiliza el petróleo como
instrumento para colonizar gobiernos".
-¿Qué se juega en las próximas elecciones parlamentarias de septiembre en Venezuela?
"Es una ocasión para que se ponga de manifiesto la mayoría de un pueblo
que rechaza el totalitarismo, una oportunidad para presentar una
alternativa democrática. Más de 14 agrupaciones políticas y sociales
estamos conformando la Mesa de Unidad. Propondremos una agenda
legislativa para que Venezuela tenga un Parlamento autónomo y detenga
los abusos de Chávez".
Inseguridad
Uno
de los objetivos principales que se dio Ledezma al asumir fue
enfrentarse al problema de la inseguridad en Caracas, ciudad de 3,2
millones de habitantes y una de las más peligrosas del mundo, con una
tasa de 130 homicidios por cada 100 mil residentes, según un artículo
de la revista Foreign Policy.
"El problema más grande en Caracas y Venezuela es el de la inseguridad.
Y eso es lo que queremos enfrentar los alcaldes y gobernadores, de
manera coordinada. Pero el gobierno nos acorrala y quita recursos
policiales y competencias. Pero la ciudadanía ya está castigando a
Chávez, cuya popularidad ha descendido hasta el 30%".