"Me
tapo
la cara para proteger a mi familia, porque otros miembros de la
Liga de Defensa Inglesa (EDL) han recibido amenazas de muerte. Somos
perseguidos en nuestro propio país por defender nuestra identidad",
decía un hombre joven, de quizás 25 años, encapuchado en negro, en uno
los pocos días de sol del largo invierno, y con el rostro cubierto por
una tupida red también negra.
Es de Derby, antes era miembro del Partido
Nacional Británico (BNP), pero se unió a la EDL porque le gustaron las
primeras manifestaciones de la Liga, que se fundó en Luton hace año y
medio como respuesta a los insultos que grupos de musulmanes radicales
lanzaron a las tropas de un regimiento británico que desfilaban tras
regresar de Irak.
"Lo que diferencia a la EDL del BNP es que no somos racistas", decía el
hombre embozado frente a la puerta del museo Tate, en una cacofonía de
ideas y eslóganes con sus correligionarios, todos empeñados en hablar
al mismo tiempo. "No somos racistas, un musulmán es bienvenido en la
EDL".
Sería
extraño que un musulmán simpatizase con esta Liga. Tras el grupo de
embozados, otro congregado llevaba una pancarta con el lema "No más
mezquitas". Y estaban allí para caminar hasta el Parlamento, donde a
esa hora el diputado holandés Geert Wilders presentaba al fin su
película y sus argumentos, entre ellos el de prohibir el Corán.
A
Wilders el Gobierno le prohibió la entrada en el país en febrero del
pasado año, porque su presencia podía provocar disturbios. Esta vez no
hubo reparo a su visita, presentó su película y ofreció una conferencia
de prensa, invitado por el Partido de la Independencia de Reino
Unido(UKIP), que aboga por la retirada británica de la Unión Europea. Y
hubo incidentes.
Discriminados
En
la EDL que marchó al Parlamento para dar la bienvenida a Wilders- no
eran más de 250- hay un sector futbolístico. Algunos cánticos, como "Yo
soy de Inglaterra hasta la muerte", son típicos de las gradas. Hay
también cabalística: los hombres con abrigo y traje- uno de ellos sij-
que hablaron con altavoz, en mal inglés y peor retórica, se presentaban
como "uno de los doce líderes de la EDL".
Algunos argumentos
tienen eco más allá del grupo. Un hombre de unos 35 años explicaba que
se le discrimina en nombre del multiculturalismo, que su hija no puede
ir a la escuela con una toca blanca y roja porque incumple el uniforme
escolar, pero las chicas musulmanas pueden ir con sus prendas.
Un
policía que formaba parte del aplastante despliegue escuchaba las
palabras del manifestante. "Al final hay gente que tiene el valor o
siente la frustración para plantarse", decía privadamente, con obvia
simpatía por lo que escuchaba. Pero la policía estaba allí para impedir
que hubiese incidentes.
Grupos radicales de izquierda se habían congregado en el Parlamento
para protestar por la presencia de Wilders y enfrentarse a los
militantes de la Liga. Cuando llegó la marcha a la Plaza del Parlamento
arreciaron los insultos, los gestos, hubo conatos de pelea.
"Musulmanes con bombas fuera de nuestras calles", gritaban los de la
EDL. "Basura nazi fuera de nuestras calles", respondían los
antifascistas. Y los de la Liga coreaban entonces: "¿Quiénes sois?
¿Quiénes sois?". Es lo que gritan los hinchas del fútbol a los rivales
cuando su equipo ha marcado un gol.