El
comisario europeo de Derechos Humanos, Thomas Hammarberg, criticó hoy,
en su página web, la prohibición del burka y el niqab porque "atenta
contra la vida privada". Bajo el título: "El burka no debe ser
prohibido", Hammarberg se explaya sobre las dos prendas islámicas.
Según el comisario de Derechos Humanos del
Consejo de Europa, prohibir el burka -que oculta todo el cuerpo- y el
niqab -que dispone de una abertura para los ojos- "no liberaría a las
mujeres oprimidas" sino que "podría agravar su exclusión" en Europa. La
prohibición podría tener, según el comisario, "serios problemas de
compatibilidad" con el Convenio Europeo de Derechos Humanos, en concreto
a los artículos 8 (Derecho al respeto de la vida privada) y 9 (Libertad
de pensamiento, conciencia y religión).
Para Hammarberg, las
tesis de los defensores de la prohibición "son aún menos convincentes
porque el número de mujeres que llevan esas prendas es muy bajo". Aunque
algunas mujeres son presionadas para llevar esas prendas, reflexiona el
comisario, Hammemberg cree que "nada permite pensar con certeza que
serían favorables a la prohibición". Es imposible probar, añade, que
sufren mayor represión, en su condición de mujeres, que las que no las
llevan. Hammarberg estima que los regímenes que imponen el velo integral
a las mujeres aplican una "medida profundamente represiva e
inaceptable", pero que dicha situación no se combate, sin embargo,
prohibiéndola en otros países, afirma.
Por ello, el comisario ve
"lamentable" que el debate público en numerosos países europeos se haya
centrado exclusivamente en el carácter "musulmán" de las vestimentas, lo
que da lugar a "argumentos islamófobos" e impide establecer elementos
para el diálogo.
También cree que los Estados "deben evitar legislar" sobre la forma de
vestir de la gente, aunque sí considera legítimo, en cambio, la
prohibición para representantes del Estado, como policías o jueces, de
llevar símbolos religiosos. Un ejemplo de los países a los que el
comisario se refiere es Francia, que planea prohibir por ley el uso del
burka o velo islámico en los servicios públicos. No en vano, la misión
parlamentaria encargada de estudiar la regulación del uso del burka en
Francia propuso que el Parlamento adopte una resolución de condena hacia
una prenda "contraria a los valores de la República", como la describió
el propio presidente francés, Nicolas Sarkozy.
En la misma senda de pensamiento se ha situado el partido francófono
belga CDH, de orientación democristiana, que quiere prohibir el uso de
la controvertida prenda en los espacios públicos para luchar contra lo
que ellos consideran, la "deshumanización de la mujer". Por su parte
Hammemberg, defiende que los funcionarios que atienden al público no
puedan llevar el rostro cubierto, al igual que el interés general hace
que haya que mostrar el rostro por motivos de seguridad o para una
identificación.
"No hay tolerancia sin reciprocidad", asegura el
comisario en su artículo, donde mantiene que la prohibición del burka y
el niqab sería tan negativo como hubiera sido condenar al dibujante
danés del diario Jyllands-Posten que esbozó en 2005 las célebres
caricaturas de Mahoma con una bomba en el turbante y que desencadenaron
violentas protestas en varios países árabes.
En vez de prohibir
esas prendas, Hammarberg invita a las autoridades a promover el diálogo
multicultural y el respeto de los derechos humanos, concluye el
comisario en su artículo.