Los
nueve detenidos que se hacían pasar por guardias civiles para asaltar
viviendas habitadas de Zaragoza, Toledo y Madrid cometieron una
agresión sexual en uno de los atracos mientras que en otra ocasión
amenazaron a otra de las víctimas con cortarle un dedo del pie. El
grupo organizado estaba compuesto fundamentalmente por ciudadanos de
origen colombiano aunque entre ellos también actuaba un varón español,
quien se identificaba como miembro del Instituto Armado para no
levantar sospechas.
En rueda de prensa celebrada en el
Complejo Policial de Canillas de Madrid, el jefe de la Sección de
Crimen Organizado de la UDYCO de la Policía, José Luis Fernández
Gudiña, explicó que la desarticulación del grupo ha sido fruto de las
investigaciones realizadas desde marzo de 2009 por agentes de la
Policía Nacional en colaboración con la Guardia Civil y que atribuyen
al menos cinco hechos delictivos a la banda.
El
operativo arrancó el 16 de marzo del pasado año cuando una mujer
denunció el atraco a su vivienda del municipio de Ontigola, en Toledo.
Según relató, cuando regresaba de llevar a su hijo al colegio fue
abordada por estos individuos que le mostraron una falsa orden de
registro dictada por el Juzgado de Instrucción Número 25 de Madrid.
Tras acceder a su casa en alquiler, robaron cerca de 2.000 euros que
guardaba en su interior.
Tras ello, los agentes tuvieron
conocimiento de otros tres asaltos con el mismo 'modus operandi'
perpetrados en Zaragoza, concretamente uno de ellos se cometió en el
número 137 de Avenida del Pilón. Otro de ellos también se realizó en
esta ciudad mientras que otro se hizo en el municipio zaragozano de
Pinseque el pasado 16 de noviembre.
"En alguno de
ellos incluso cometieron una agresión sexual a una de las moradoras de
una casa en Zaragoza", señaló la Policía, que indicó que en otra
ocasión llegaron a causar lesiones a otro de los residentes después de
amenazarle con "cortarle un dedo del pie". Según informó, muchos de los
arrestados tenían antecedentes por delitos contra el patrimonio y otros
de ellos se encontraban en situación irregular en España.
PORTABAN CHALECOS REFLECTANTES Y PLACAS FALSAS
Los investigadores constataron que los nueve detenidos, disfrazados de
miembros de las Fuerzas de Seguridad ataviados con chalecos
reflectantes y portando falsas placas policiales, aducían que tenían
orden de registrar los domicilios. De hecho, era el detenido de origen
español quien se presentaba a los moradores de la casa para ganarse su
confianza. "El español era el que daba la cara para crear más confianza
y posteriormente entraba el grupo", explicó Fernández Gudiña.
Una vez dentro del inmueble, parte del grupo maniataba con bridas a las
víctimas en una habitación y las vigilaba mientras que otra rama se
dedicaba a desvalijar la vivienda incautándose de joyas, dinero y
objetos de valor que encontraban a su camino. En algunas ocasiones, se
hicieron con hachís, marihuana y cocaína localizada en los domicilios.
"No eran asaltos rápidos, en Ontigola estuvieron más de dos horas y en
Zaragoza sobre cinco horas", explicaron los investigadores, que
añadieron que otra rama de la organización vigilaba el exterior de la
vivienda.
En este sentido, la banda seguía técnicas
"cuasi-policiales" como evidenciaban su grado de disciplina y los
seguimientos que realizaban con equipos de trasmisiones e incluso
llegaba a establecer relevos y turnos de trabajo para mantener los
controles de forma ininterrumpida. Además, contaba con informadores que
les advertían de las características de las víctimas, la mayoría eran
compatriotas y algunas de ellas guardaban estupefacientes o parte de
los beneficios que su tráfico habría podido generar.
PISO FRANCO EN MADRID
Después de cometer los atracos, los integrantes de la organización se
ocultaban en un piso franco ubicado en el número 13 de la calle Belfast
de Madrid donde planeaban nuevas acciones y repartían el botín. En
aquellos momentos, vigilaba a un ciudadano colombiano residente en la
localidad de Leganés (Madrid), para lo cual realizaba seguimientos
sobre su vehículo y se informaba de los lugares que frecuentaba para
descubrir su domicilio.
Antes de cometer el atraco en
Leganés, los nueve atracadores fueron detenidos la madrugada del 31 de
enero por agentes del Cuerpo Nacional de Policía en su domicilio de la
calle Belfast. En los dos registros efectuados en Zaragoza y en el
practicado en Madrid, encontraron una gran cantidad de teléfonos
móviles, junto con ordenadores portátiles, placas policiales, joyas y
armas. Algunas de las armas las encontraron agentes del GOIT de la
Policía Nacional en "caletas" --escondites-- que los ladrones habían
practicado bajo los asientos delanteros de tres vehículos y que abrían
automáticamente accionando la marcha atrás.
Según
destacó el jefe de la UDYCO, la peligrosidad de estos delincuentes, a
quienes los investigadores denominan 'agentes ful', es la indefensión
en la que se encuentran los ciudadanos cuando son engañados por los
falsos agentes. "Esta clase de hechos delictivos nos preocupa
sobremanera porque puede generar cierta desconfianza de los ciudadanos
en relación con las Fuerzas de Seguridad", advirtió el responsable
policial quien enfatizó que, en consecuencia, intensifican su acción
sobre estos grupos criminales.
Además, advirtieron que
las falsas placas habían sido compradas en comercios comunes y avisaron
de la facilidad de adquirir estas identificaciones en tiendas de la
capital o municipios como Valdemoro. Concluyeron que este grupo tenía
en su poder además una placa del Ejército y material de Correos, con lo
que ahora investigan si se disfrazaban también de carteros o se habían
apoderado de sus pertenencias en uno de los robos.
La
investigación ha sido desarrollada por agentes de la UDYCO Central de
la Comisaría General de Policía Judicial, de la Brigada Provincial de
Policía Judicial de Zaragoza y del puesto de Villacañas (Toledo) de la
Guardia Civil.