02/12/2017
José L. Román | 4307 lecturas

Una Constitución elaborada a gusto de los separatistas: sin azúcar, sin gluten y sin lactosa

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El próximo 6 de diciembre se celebra un año más la fiesta de la Constitución. Una cita a la que son convocadas las más altas magistraturas y autoridades del Estado, y a la que no asisten los representantes de ciertas comunidades autónomas por tres razones fundamentales: porque dicen que la Constitución no les representa aunque la acaten por imperativo legal; porque sus formaciones políticas y el gobierno autónomo al que representan no son partidarios de la Monarquía; y, porque se han declarado siempre abierta, pública y expresamente antiespañoles. Sin embargo, no es menos cierto que este desafío y afrenta a la Constitución y a las Instituciones del Estado llevadas a cabo año tras año por parte de estos sujetos a los que les pagamos el sueldo todos los españoles, vienen siendo consentidas desde hace cuarenta años por los gobiernos centrales, como algo tan habitual que parece ya endémico y que nadie tiene el valor de atajar.

Por lo tanto, sostener como hacen algunos desde ciertos medios y parte de nuestra clase dirigente, que con la Constitución de 1978 los españoles nos dimos un sistema de libertades, en virtud del cual, hemos vivido la etapa más prospera de la historia de este país, pone de relieve el cinismo y la hipocresía de los que defienden algo en lo que muy pocos creen, y casi nadie respeta ni obedece.

Una Constitución que nos dice que la Patria es indisoluble, pero que a su vez recoge que puede disolverse si la mayoría lo decide por sufragio, y además nos habla de nacionalidades por no hablar de naciones dentro de una sola nación que es España, me parece algo tan ambiguo y contradictorio que pone al descubierto las claras intenciones de sus artífices.

Y, a los que dicen que con esta Constitución los españoles nos dimos un sistema de libertades, yo quisiera preguntarles, ¿a qué libertades apuntan, a la libertad de los españoles que yacen sepultados víctimas de los asesinos vascos de la ETA, o a la libertad de esos mismos asesinos que gracias a la democracia se sientan en las Instituciones? ¿Se refieren quizá a la libertad alcanzada por miles de jóvenes víctimas de la prostitución y de la droga, o a la libertad de las niñas violadas y asesinadas por unos criminales liberados de la cárcel sin que hubiesen cumplido sus condenas? ¿Es quizá libertad el no poder expulsar de tu domicilio a los okupas que lo han invadido ilegalmente? ¿Llaman libertad constitucional a no poder pensar, estudiar, sentir o rezar en español en Cataluña, Vascongadas, Comunidad Valenciana o Baleares? ¿Se puede llamar libertad a quedar excluido como español de ayudas sociales, porque son concedidas de manera prioritaria y en nombre de la democracia a musulmanes que jamás han contribuido a la vertebración de España?

Que yo sepa, una Constitución contradictoria y ambigua, que legaliza y permite que partidos independentistas, y terroristas con las manos manchadas de sangre puedan sentarse en las Instituciones, es una Carta Magna sin azúcar, sin gluten y sin lactosa, elaborada a gusto de los independentistas, y que no ha hecho más que mostrarnos que fue perfectamente diseñada para una sociedad encaminada a sufrir la peor y más grave de las patologías.

Esa libertad de la que ustedes dicen que nos dimos con la Constitución, no existe en España en ninguna de sus formas. Y no existe, desde el momento en que se ven conculcados y pisoteados los derechos más elementales de las personas, como son el derecho a la vida, el derecho al honor, y el derecho a la propiedad privada.

En cuanto a la prosperidad de la que ustedes hablan refiriéndose a ese periodo constitucional, ¿a qué prosperidad se refieren, a la que ustedes señorías han alcanzado, o a la de todos y cada uno de sus palmeros que de la mano de un partido político han logrado bajo el paraguas de las 17 autonomías? Esa prosperidad, solo puede verse en los logros y ambiciones alcanzadas por ustedes durante los últimos cuarenta años. Nunca como ahora los representantes políticos en cualquiera de sus formas (tres administraciones y diecisiete gobiernos autónomos), habían gozado de emolumentos, privilegios y prebendas como los que les ha brindado la democracia recogida en la Constitución de 1978. Esa es la única y rotunda verdad.

Cuándo se refieren al periodo de prosperidad constitucional, ¿acaso se refieren a la entrada de dinero abundante por la venta de nuestra industria como almoneda de barato tras nuestra entrada precipitada y sin condiciones en el Mercado Común europeo? ¿Nos están hablando a la aceptación de la moneda única con la pérdida abusiva sin compensación alguna de poder adquisitivo de los trabajadores? ¿O quizás estén aludiendo a la burbuja inmobiliaria del señor Aznar que tras su explosión provocó la fuga de capitales y cinco millones de desempleados?

Digamos la verdad a nuestro pueblo. Digámosle que las cifras de desempleo en España siempre estuvieron por encima de las registradas antes de ser aprobada la Constitución, y que esas altas cifras de desempleo han constituido junto con la corrupción política, el terrorismo, el tráfico de drogas, y el independentismo, la mayor lacra que ha golpeado este país. Digámosle también que con crisis o sin ella, ustedes, profesionales de la política, no han pasado ningún tipo de penuria; no han sufrido los recortes ni han sido víctimas de la angustia, la desesperación y el desahucio.

Salgan ustedes de las urbanizaciones blindadas y elitistas de España, o lugares donde suelen residir con vigilancia las veinticuatro horas del día. Pongan pie a tierra y dense ustedes una vuelta por los barrios marginales y obreros de este país, y verán donde está la libertad y la prosperidad. Entrevístense ustedes con agricultores y ganaderos, y háblenles, si tienen cojones, de libertad, seguridad, prosperidad, y abundancia.

Porque díganme, si un diputado necesita 1.823 euros solo para alojamiento y manutención, ¿por qué el salario mínimo de los trabajadores es algo superior a 700 euros mensuales? ¿Por qué el menú en un colegio público le cuesta a un alumno 7,00 euros, y en el Congreso de los Diputados el menú tiene un precio de 3,55 euros para un aforado?

No nos hablen de prosperidad sin escuchar antes a padres de familia que tienen que trabajar con contratos por días o por horas -sobre todo en las grandes multinacionales-, percibiendo salarios mensuales cuya cantidad es similar a la que ustedes ingresan por solo tres días en concepto de dietas.

Ustedes mienten. Mienten como bellacos cuando con ocasión del golpe de estado dado en Cataluña por los independentistas, sostienen que los españoles nos hemos lanzado a la calle con banderas nacionales para defender la democracia y la Constitución. Eso es rotundamente falso. Sepan que nos hemos lanzado a la calle hartos de las autonomías, del independentismo, de los abusos de la clase política, y para mostrar nuestro patriotismo y reivindicar la unidad de la Patria.

Mienten cuando nos dicen que la ETA ha sido vencida por la democracia, cuando han sido ustedes los que se han bajado los pantalones frente a los terroristas poniéndolos en libertad, ciscándose en la sangre de los españoles inocentes asesinados por esos criminales, y burlándose del sufrimiento de sus familiares y amigos.

¿Cómo pueden referirse ustedes a la Constitución como base de un periodo de prosperidad, cuando España tiene contraída una deuda que ya supera el 100% del PIB?

No se puede hablar de libertad ni de prosperidad, cuando esos dos conceptos llevan aparejados el desempleo y la salida de nuestras jóvenes promesas al extranjero, la corrupción, la islamización de nuestro pueblo, la parasitocracia, el independentismo, la violencia de todo tipo, la droga, y una deuda no externa sino eterna, fruto de esa burbuja inmobiliaria y esa crisis subsiguiente que tendrá hipotecadas a las futuras generaciones.

Hablen ustedes de la Constitución o del sistema constitucional si quieren, pero háganlo en privado y sin provocar escarnio en los contribuyentes que les pagamos el sueldo. No calienten todavía más el ambiente. El pueblo ha salido a la calle para decirles alto y claro que con la democracia y con este sistema constitucional, ustedes y sus palmeros a través de los partidos políticos y las autonomías, alcanzaron un estatus que quizás no hubiesen logrado de ninguna otra forma, mientras un millón de hogares españoles no tienen ningún tipo de ingreso.

Tengan al menos el decoro de no referirse a la Constitución para hablar de estabilidad, libertad y prosperidad de todos los españoles, cuando han sido los gobiernos que bajo esa Constitución han tenido callados a los independentistas con todo tipo de concesiones a espaldas de los contribuyentes españoles durante cuarenta años, hasta que éstos han visto el momento de debilidad extrema para subirse a la chepa de los cobardes que nos gobiernan, que ni siquiera se atreven a aplicar la Constitución en toda su extensión para meterlos en cintura.

 

Comentarios

3 comentarios en "Una Constitución elaborada a gusto de los separatistas: sin azúcar, sin gluten y sin lactosa"

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Fernando Gil
Fernando Gil
03/12/2017 10:50

Después de leer este soberbio artículo, ¿habrá algo más irrisorio, ridículo e ineficaz, que hacerse llamar “constitucionalistas” por temor a denominarse ESPAÑOLES?

raul
raul
02/12/2017 22:44

es preciso que grupos nacionalistas tomen como bandera las necesidades aspiraciones
y sueños del pueblo español y barran a estas sanguijuelas apatridas, arriba españa.

Linus
Linus
03/12/2017 4:15
Una constitución elaborada sin separatistas sería lo lógico, si no es así ¿para qué sirve? Por tanto, una constitución “nacional” ha de serlo para un Estado nacional, todo lo que no sea así es hacer el juego a los enemigos de dicha nación y de sus leyes. Por tanto, dicha medida incluiría la ilegalización, disolución y prohibición de todos los partidos así como otras instituciones de naturaleza independentista, tal como sucede en otros países. En realidad el independentismo lo tiene fácil. Primero, son minorías pequeñas, incluida la catalana, y si la mayoría se manifiesta en contra, no les queda otra… Leer más »
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