19/10/2017
REDACCION | 4131 lecturas

Sacco y Vanzetti

Rosa Belmonte.- La duda que tienen en «Blade Runner 2049» sobre qué son es muy trasladable al embrollo español. Aunque no tengo claro que sea bueno plantearse si uno es replicante o no. De Urano o de Alicante. «La mejor manera de evitar que un prisionero escape es asegurarse de que nunca sepa que está en prisión» (Dostoievski). La mejor manera de tener a la gente adoctrinada es que no sepa que lo ha sido o lo está siendo. Con la detención de los Jordis y la reacción posterior del independentismo (autoridades o no), me da la impresión de que estamos a un pelo de gamba de esos que no cabían a Luis Aragonés de que alguien recuerde a Sacco y Vanzetti. A los dos inmigrantes italianos anarquistas que fueron ejecutados en 1927 por un presunto robo a mano armada y cuyo juicio fue seguido internacionalmente. Con protestas masivas, participación de destacados juristas, así como de intelectuales. Y con peticiones de perdón. En 1977, Michael Dukakis, que era el gobernador de Massachusetts, declaró que el procesamiento de Sacco y Vanzetti fue injusto y trató de limpiar sus nombres. Nada de lo que pasó con Sacco y Vanzetti (la detención, claro) tiene que ver con los Jordis. Sólo se parece en que son dos.

Pero aquí el personal está como las maracas de Machín. Y si ve a Rosa Parks, también verá a Sacco y Vanzetti en los posos del café. Miren el vídeo «Help Catalonia» de Òmnium Cultural copiado de uno ucraniano. Cuando el Euromaidán de 2013. A ver. El Gobierno allí modificó leyes para ilegalizar las manifestaciones. Hubo escuadrones de la muerte y francotiradores (nosotros de Francoland no pasamos). Más de cien muertos a tiros. La mayoría, manifestantes, pero también algún policía. Y aquí resulta que están atacando los derechos humanos. Que se reprimen con violencia las protestas políticas. Una paparrucha tras otra. Pobre chica la del vídeo, no le habrán ofrecido un anuncio de pomada para las hemorroides y ha tenido que coger eso para pagar el alquiler.

Si España fuera un plató de televisión todo sería más fácil. Se podría echar, no sé, a Rufián, como Jorge Javier Vázquez echó a Álvaro Marichalar cuando empezó a soltar su rollo antiindependentista en el Deluxe sin atender preguntas. En la política de comunicación involuntaria de Rajoy, o en su política de incomunicación voluntaria, tipos como Marichalar ayudan más a la causa contraria. Igual que cuando suelta a Rafa Hernando. Ahí entiendo lo que es sentirse incómoda, el adjetivo utilizado en un distrito escolar de Biloxi (Mississippi) para retirar «Matar a un ruiseñor» de los planes de estudio desde la semana pasada. «Hace que la gente se sienta incómoda». Creen que pueden enseñar la misma lección con otros libros. Por suerte, la novela de Harper Lee va a seguir en las bibliotecas, pero no se va a enseñar a los chicos de octavo grado. Mayim Bialik también ha hecho que algunas mujeres se sientan incómodas (e indignadas). La actriz de «Blossom» ha escrito que no ha tenido experiencia alguna con hombres que le hayan ofrecido subir a sus habitaciones de hotel. Vaya, que por ser fea ha tenido el lujo de ser ignorada. «Visto con modestia. No flirteo con hombres como norma». «Nada justifica a los hombres que acosan o abusan de mujeres. Pero tampoco podemos ser ingenuas». Terrible, se ha salido del carril. Y es natural que podamos sentirnos incómodos con la detención de los Jordis. Pero es que los artículos 544 y 545 del Código Penal sobre la sedición están vigentes. Habrá que prepararse para la mucha incomodidad que llega. Y que nos vayan dando por Sacco y Vanzetti.

 

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