12/10/2017
REDACCION | 4058 lecturas

Aragón, pilar de España

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Bandera de Aragón confeccionada con flores

Bandera de Aragón confeccionada con flores

La unión matrimonial del aragonés Fernando II y de Isabel de Castilla cuajó la unidad de los dos grandes reinos peninsulares existentes hasta la fecha. Se tejió así la nueva realidad política que acabaría desembocando en el Reino de España, a acelerar su expansión territorial y a consolidarse como una de las grandes potencias mundiales durante siglos. Aragón, uno de los pilares de la construcción de la España moderna, había nacido como reino independiente en la primera mitad del siglo XI, fruto de la evolución de los antiguos condados pirenaicos.

La conquista musulmana de la Península dejó en el Pirineo unos reductos de resistencia cristiana que fueron activamente cuidados por los francos desde la época de Carlomagno. El Imperio Carolingio controló «de facto» estos condados que les eran estratégicos como barrera de contención frente a la amenaza expansiva islámica.

De condes a reyes

Con el tiempo, aquellos condados pirenaicos rompieron su dependencia de los francos y se dotaron de poder autónomo. Los antecedentes del Reino de Aragón fueron los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza.

En los primeros años del siglo XI, estos condados dependían de Sancho el Mayor, rey de Pamplona. Al morir, dividió el territorio entre sus cuatro hijos y una hija. De todos ellos, el primogénito fue el que acabaría convirtiéndose en rey de Aragón. Se trató de Ramiro, quien curiosamente era bastardo, fruto de una relación extramatrimonial que había mantenido el rey pamplonés antes de casarse con su consorte legítima, Muniadona de Castilla.

El bastardo que fundó un reino

Pese a ese origen extramatrimonial, Ramiro siempre fue reconocido y tratado como descendiente real a todos los efectos, igual que el resto de sus hermanos. Cuando murió su padre, en el año 1035, Ramiro recibió el Condado de Aragón. Y, a la muerte de su hermano Gonzalo, se anexionó los condados de Sobrarbe y Ribagorza.

Ramiro I fue tratado históricamente a título de rey. Y, de esa forma, nació el Reino de Aragón que empezó a extender sus dominios ya por aquellos años. Ramiro I ganó importantes plazas, amplió el territorio de su Reino e inauguró la expansión que acabaría haciendo de Aragón una potencia de su época, el gran reino peninsular junto a Castilla y la monarquía dominadora del Mediterráneo.

A Ramiro I le sucedió al frente del Reino de Aragón su hijo Sancho Ramírez, que con los años incorporó a sus dominios el Reino de Navarra -aunque posteriormente volvería a segregarse por vía hereditaria-. Tras Sancho Ramírez llegó Pedro I, al que siguió Alfonso I El Batallador -con el que el Reino se extendió al sur del Ebro y encaró la ruta hacia tierras turolenses y el Levante-. A su muerte le sucedió Ramiro II, que anexionó a la Corona de Aragón los condados catalanes mediante la unión matrimonial de su hija Petronila con el conde barcelonés Ramón Berenguer IV. Así nació la Corona de Aragón que unos siglos más tarde se uniría a la otra gran potencia peninsular, la Corona de Castilla.

Hasta finales del siglo XVIII

La conformación del Reino de España no borró automáticamente la condición jurídica de la Corona aragonesa y de sus históricas leyes. Éstas mantuvieron su vigencia, de una u otra forma, hasta la imposición del centralismo absolutista que Felipe V consumó con los Decretos de Nueva Planta. Su promulgación supuso la abolición de los fueros, leyes e instituciones propias que hasta entonces habían mantenido los territorios de la Corona de Aragón con sus singularidades y durante siglos: el Reino de Aragón, el Reino de Valencia, el Reino de Mallorca y el Principado de Cataluña.

El Pirineo fue el origen del Reino y de la posterior Corona de Aragón. Y el Pirineo fue también el escenario elegido para el descanso eterno de reyes. El histórico Monasterio de San Juan de la Peña se convirtió así en panteón real. De gran belleza constructiva y emblemático enclave de la historia de Aragón, San Juan de la Peña -situado al suroeste de Jaca- fue construido entre los siglos XI y XII, en espléndido estilo románico. Allí fueron enterrados los primeros condes aragoneses y los Ramiro I, Sancho Ramírez y Pedro I, junto con sus esposas.

 

Comentarios

2 comentarios en "Aragón, pilar de España"

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Ramiro
Ramiro
12/10/2017 13:33
Por supuesto que sí. El problema es que los aragoneses de ahora ya no son como los aragoneses de antes… La ciudad está “invadida” por extranjeros, y no sería raro que de los 700.000 habitantes escasos de Zaragoza, más de 150.000 fueran extranjeros: musulmanes, sudamericanos, chinos, etc. Obviamente esa gente no participa de nuestras tradiciones y costumbres, salvo alguna rara excepción. Y lo que es peor. CASI TODOS VIVEN A COSTA NUESTRA, DE LAS AYUDAS SOCIALES que el Ayuntamiento y el Gobierno de Aragón dan a gente que no ha aportado nunca nada a la caja común de la Hacienda… Leer más »
EL OCCIDENTAL
EL OCCIDENTAL
12/10/2017 16:16

Ramiro los chinos a mi no me parecen malos, son gente trabajadora. En cuanto a los sudamericanos muchos celabraran el día de la Hispanidad. Los islamicos es otro tema.
Ojalá toda la inmigración en España fuera China y Latina.

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