17/04/2017
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La batalla de Triana

Esperanza de Triana.

Esperanza de Triana.

Laureano Benítez Grande- Caballero.- En los últimos años se han producido en España dos fenómenos de una especial relevancia, cuya simultaneidad debería llamar poderosamente la atención de los españoles, a pesar de la poderosa lobotomización de una gran parte de nuestra ciudadanía: el recrudecimiento de la persecución a los católicos, y la emergencia de los antisistema podemitas.

¿Casualidad? La izquierda española ―muy influenciada por la masonería― siempre ha sido anticatólica, pero durante el felipismo disimuló un tanto su ADN de piromanía neroniana, su desmedida afición por los coliseos y las desamortizaciones. Mas en estos tiempos que corren han añadido al materialismo rojo ansioso de quemar conventos y matar curas la ponzoñosa ideología del Nuevo Orden Mundial, que le proporciona gratuitamente sus generales coletudos, sus pertrechos tecnológicos, y las panzerdivisionen de unos medios de comunicación que nos bombardean por tierra, mar y aire, inoculándonos su pensamiento políticamente correcto. No en vano la principal plaza que los generalotes globalistas quieren conquistar es la Iglesia Católica, especialmente la española, que tanta guerra y tanta leña les ha dado a lo largo de la historia.

Batallas contra las hordas anticatólicas hemos tenido muchas, pero ahora quiero acordarme de las más recientes: la batalla del Jarama, la de Brunete, la de Belchite, la del Ebro…

Como sevillano que soy ―y, además, trianero― confieso que antes de la Semana Santa me preguntaba cómo nos iban a atacar en esas fechas las mesnadas luciferinas, pues tenía claro desde un comienzo que mi ciudad sería el objetivo, porque Sevilla es el corazón católico de España. También tenía claro el momento que elegirían: la madrugá, por supuesto. Son ambiciosos y atrevidos, qué duda cabe, pues con unos cuantos energúmenos pretendían tomar la santabárbara de la catolicidad española, el sanctasanctórum de la cristiandad patria: mi Triana, corazón a su vez de la sevillanidad.

Triana contra el NOM, Sevilla contra Babilonia, España contra el Señor de las Moscas, que quiso hacer de la madrugá su particular Noche de Walpurgis, desencadenando sobre mi ciudad natal sus tribus de íncubos y súcubos, entrenados en Monte Pelado, para que clavaran sus feroces mandíbulas en la yugular de Sevilla, vanguardia del mundo católico amenazado por los poderes globalistas. Fue así como, en este Armageddón que vivimos, comenzó la batalla de Triana.

No fueron a reventar por medio del terror las procesiones de cualquier pueblo perdido en la geografía española; no fueron a ejecutar su vandalismo satánico en otro día, sino que escogieron especialmente la madrugá. ¿Quién les mandaba? ¿Bajo qué órdenes servían? La respuesta es muy simple, y se puede resumir con aquellos famosos versos que escribió Séneca en la escena primera del primer acto de su «Medea»: «Cui prodest scelus, is fecit» ― «aquél a quien aprovecha el crimen es quien lo ha cometido»―. O sea: El Señor de Monte Pelado.

España en estado de sitio, en alerta cinco, donde cualquier energúmeno puede provocar estampidas en cualquier acto multitudinario sólo con gritar las consignas que el mundialismo le ha enseñado; España de los bolardos, España amedrentada por el vocerío de los paniaguados del NOM, amamantados por femenbescansas en las bancadas de la ultraizquierda, lacayos al servicio de los Nerones de turno.

Vándalos organizados y distribuidos en varios puntos de la ciudad, con el objetivo de reventar la madrugá; vándalos cargaditos de delitos comunes ―uno de ellos acumulaba nada menos que 36― que se paseaban impunemente con sus barras de hierro, y con la marca de la bestia en su frente; vándalos puestos en la calle por una judicatura condescendiente, tolerante, permisiva, buenista…
El Gran Poder perdió la mitad de su nazarenos entre estampida y estampida, y la banda de San Juan Evangelista abandonó a la Esperanza de mi Triana ante la barahúnda de los instrumentos musicales desparramados sobre el pavimento. Sevillanos a la carrera ante el más mínimo grito sospechoso, que sembraba el terror en las calles y provocaba desbandadas caóticas y ataques de histerismo. Sevilla al borde de un ataque de nervios, España en alerta roja, Europa al borde del precipicio, el mundo sumido en la Tercera Guerra Mundial, cuyo epicentro será la batalla de Triana, que seguramente tendrá más ediciones.

De las procesiones del «Coño Potens» hemos pasado a las estampidas en la pradera, y dentro de poco las hordas de ultraizquierda desfilarán con pasos donde exhibirán todo su santoral: desde De Juana Chaos, hasta Txapote; desde Charles Manson hasta Aleister Crowley. Y yo me pregunto si habrá algún vándalo en las Kabalgatas del Orgullo Gay gritando los goraetas y allahuakbares, o si algún delincuente radikal se dejará caer por alguna asamblea de Vistalegre para ejercer su derecho a la libertad de expresión.

Son delincuentes, sí, pero también son los cachorros de la España de la Transición, maleducados en la creencia de que la democracia les da patente de corso para su vandalismo; en la seguridad de que, digan lo que digan y hagan lo que hagan, la justicia española lo sobresee todo, lo archiva todo, y todo lo más que pueden llevarse es un simple coscorrón y ser elevados a los altares de la progresía.

Es sencillo acabar con esta caterva: en mis tiempos a la receta para reeducar vándalos la llamaban «palo y tentetieso». Porque, o los jueces la aplican como ejemplar castigo de estos energúmenos, o dentro de poco tendremos a muchos más de ellos reventando actos católicos, amparados en la impunidad ―Rita «la quemaora»: contigo em… pezó todo―.

Estos impresentables son los cuervos criados en la falta de autoridad de las familias, de los profesores y de los gobiernos. Siempre ha habido delincuentes, y lo único que ha ido cambiando a lo largo de la historia es la respuesta que la sociedad ha establecido ante ellos: la eliminación, el enchironamiento, la reeducación, la comprensión, la permisión… En España, país singular, a los delincuentes político-religiosos se les considera con mucha frecuencia víctimas del fascismo, de leyes-mordaza, de la caverna ultramontana, de un país estreñido que no comprende el humor negro tan fino que tienen estos ultraizquierdistas, que incluso cuando siembran el terror se limitan a hacer uso de su sacrosanto derecho a la libertad de expresión.

El rencor guerracivilista, el pensamiento progre que se implantó en España desde la Transición, una educación manipulada desde las trincheras del socialismo, la crisis económica, y la gigantesca lobotomización ejecutada por unos medios de comunicación al servicio del mundialismo han criado en nuestro país a los cuervos podemitas, quienes a su vez han abierto la caja de Pandora de donde han salido todos los males y las plagas que azotan hoy nuestro país.

Sí, pero cuando Pandora abrió la famosa caja que le había regalado Zeus para vengarse de Prometeo ―el que había robado el fuego sagrado del cielo, hermano de Epimeteo, esposo de Pandora―, le dio tiempo a cerrarla antes de que saliera de ella lo último que quedaba: la esperanza.

Por eso, la esperanza es lo último que se pierde; por eso, volarán los cuervos luciferinos sobre los cielos tormentosos de España, vendrán contra los católicos españoles sus ejércitos de saurones y sarumanes, pero la Esperanza de mi Triana seguirá ahí, procesionando entre nubes de incienso, bailando sevillanas en la madrugá, desfilando con sus legiones angélicas, llevando a una derrota ignominiosa a las huestes del Averno.

Caerán sobre ella ―dirigidos por el Señor de las Tinieblas― enjambres de moscas cojoneras, de rabiosos tábanos, de apocalípticas langostas… se desatará todo el Armageddón contra ella, pero su palio seguirá meciéndose incansable, y ni el fragor de la batalla conseguirá acallar las saetas en su honor.

Vendrá el Nuevo Orden Mundial con sus matones, con sus gorilas ―su King Kong coletudo al frente―, con sus procesiones de coños insumisos, con sus berridos de goraetas, con sus proclamas de allahuakbares, y ahí la tendremos, Campana arriba; por ahí va, San Francisco abajo, desafiando a los ejércitos luciferinos, exorcizándoles con su incienso, derrotándoles en la noche nochera de mi Triana.

Se dirigirán contra ella los feroces meteoritos de la ultraizquierda, los vudús de los podemitas caribeños, el tuiterío blasfemo de las redes anticatólicas, pero ahí seguirá Nuestra Señora de la Esperanza, impasible el gesto, firme el ademán.

Podrán incluso derrotar a los soldados sevillanos, provocar desbandadas en los tercios trianeros… Llegará el fin del mundo, pero por las ciudades en llamas y las estepas arrasadas seguirá desfilando la Esperanza de Triana. Aunque sea sola, aunque sea en silencio, llevada en volandas por costaleros de la corte celestial.

Pasará España, pasará este mundo, y el siguiente, pero ahí seguirá siempre Nuestra Señora de la Esperanza, lo último que quedará después del Armageddón.

Y con su calcañar aplastará sin piedad la cabeza de la serpiente.

 

Comentarios

19 comentarios en "La batalla de Triana"

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divisionazul74
divisionazul74
17/04/2017 21:42
Gran parte de culpa del miedo es achacable a los jueces y la mierda de justicia de ESPAÑA, si todos los relacionados con el yihadismo fueran deportados de inmediato, algo no muy difícil si se quiere, no habría tanto miedo ni tanta inseguridad. Pero todos sabemos que si a alguien protege la ley es al malhechor, al delincuente, al chorizo, al ilegal y sobre todo al terrorista, ojo no nos vayan a llamar racistas, sobre todo que no le ponga nadie la mano encima ni lo hagáis correr, no sea que se tropiece y nos denuncie. Si se quiere, aquí… Leer más »
Posets
Posets
18/04/2017 13:16

¿Tuvo miedo Franco de batallar en una guerra a priori perdida?,¿tuvo miedo Blas de Lezo?,¿tuvieron miedo los magnánimos de las Navas de Tolosa?

La gente está demasiado aferrada a sus cuatro cosas materiales y a sus dependencias y vicios.
Estos estados y gobiernos masónicos infámes occidentales son muy débiles en realidad, pero con cobardía y aburguesamiento nada se consigue.

Posets
Posets
18/04/2017 13:13

Ya vale de excusas. El honor y la gallardía están por delante.
Los cambios no se consiguen con cobardía y miedo. Vence quien combate y se enfrenta a la represión.

Julio C Fraga
Julio C Fraga
18/04/2017 12:03

Sin quitarle un ápice de razón creo que además de los jueces, la culpa es de la falta de autoridad de las familias, los profesores y del gobierno, como muy bien dice el artículo.

FdeMarbella
FdeMarbella
17/04/2017 22:43

Coincido plenamente. Lo felicito por su poder de narrativa, imposible explicarlo mejor.

Evolucionista
Evolucionista
18/04/2017 1:45

La Izquierda siempre atacando el catolicismo y abrazando el Islam. Jamás atacan mezquitas o a los cientos de Moros que se ponen a rezar en las calles como actos de superioridad cortando el tráfico de viandantes.

Por cierto, yo llamaría a los de Podemos “El Brazo Izquierdo del Judaísmo Masónico” y al PP “El Brazo Derecho del Judaísmo Masónico”, pues sirven a sus fines.

Viriato
Viriato
18/04/2017 10:17

Pues hacen mal porque si algo no fue Jesus de Nazaret es amigo del poder. Otra cosa es el nuevo Sanedrín, el Vaticano.

Stuka
Stuka
18/04/2017 2:20

Musulmanes fuera de España y de Europa. Tribunales militares para los políticos traidores que los han traido, apoyado y financiado.

Prometeo
Prometeo
18/04/2017 10:20

Todo lo ocurrido en la procesión de la Madrugá de Sevilla, fue planeado y organizado previamente, de hecho los incidentes de la procesión de Nuestro Padre Jesus Cautivo fueron un ensayo previo para un objetivo mayor, pues nunca antes se registraron incidentes en las procesiones de Semana Santa. Ya sabemos como operan.

dama astur
dama astur
18/04/2017 12:19

Varios focos exactamente a la misma hora, y quieren contarnos la milonga de la pelea en uno de los focos, vergonzoso que un ataque planificado contra una multitud , puede quedarse oficialmente “en una gamberrada” , porque si fue planificado habrá autor o autores intelectuales, está todo tan podrido, vaya con el estado de derecho ja ja y ja.

Ignacio
Ignacio
18/04/2017 0:53

La única solución a todo esto está en el sermón de la montaña. Las Bienaventuranzas, sobre todo la última. Por medios naturales no hay otra solución que aquella que propuso el masón Napoleón: al final a la patria la salva un pelotón de soldados. Yague esto lo arreglaba en un pis pas.

Posets
Posets
18/04/2017 13:11
Por favor, un poco de autocrítica: no se puede culpar de todo a la izquierda, la masonería y a los cholos del lumpen. El mal avanza por la pasividad de los buenos: cofrades llorones, tíos de 30 años lloriqueando como si fueran la esperanza de Triana, amariconados, viejecitas y niñatas . Borregismo, cobardía, masas peor que un rebaño de ovejas… una sociedad de mierda en definitiva, y lo de que las leyes protegen al delincuente es una excusa. El honor y la gallardía van por delante, pero es que honor y gallardía son conceptos que prácticamente son desconocidos en la… Leer más »
Laureano Benítez Grande-caballero
Laureano Benítez Grande-caballero
18/04/2017 15:51
Sr. Posets, estoy de acuerdo.Cuesta trabajo comprender que ocho energúmenos haciendo algo de ruido y dando un par de gritos pongan en jaque a toda una ciudad, haciendo correr en estampidas a mis paisanos. Es el miedo, que me recordó a esas escenas de los documentales donde un par de leones acogotan a un rebaño de miles de herbívoros, que se ponen a correr en desbandadas, cuando si unos cuantos les hicieran frente, despedazarían a los depredadores. pero,claro, es fácil hablar aquí, y habría que verse allí, en esos momentos… Lo que es cierto es que el pueblo español, antaño… Leer más »
Posets
Posets
18/04/2017 20:17

En una situación así es comprensible el nerviosismo, pero no echarse a correr lloriqueando como si hubiera explotado una bomba nuclear.

Max
Max
17/04/2017 23:36
Estos son los jefes, uno de ellos: “Durante más de un siglo, los extremistas ideológicos en los extremos del espectro político han aprovechado los incidentes bien publicitados para atacar a la familia Rockefeller de la excesiva influencia que ejercen sobre las instituciones políticas y económicas. Algunos incluso creen que somos parte de una “cábala secreta” de trabajo contra los mejores intereses de los Estados Unidos, y caracterizan a mi familia, ya mí como “internacionalistas”, y nos culpan de “conspirar” con otros alrededor del mundo para construir un mundo más integrado en la estructura política y económica mundial – “un mundo… Leer más »
Erasmo
Erasmo
18/04/2017 18:40

Desde la calle Rodrigo de Triana, marcharé a su lado, hasta el final, sea el que sea. Yo soy un mal católico de los que no pone la otra mejilla.

Frédéric
Frédéric
18/04/2017 16:39
Frédéric
Frédéric
18/04/2017 16:15
Frédéric
Frédéric
18/04/2017 16:10
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