15/04/2017
José L. Román | 4097 lecturas

La pasión de Cristo y la voz de la inocencia

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Condenado a muerte. -Tu, Señor, eres condenado a muerte por amor al hombre. Yo lo soy por falta de amor.

Carga con la cruz

-Tambien a mi me han cargado con la cruz de ser indeseado. Todos me maldicen diciendo: -“Tienes que ser eliminado”.

Primera caída

-Tu caes por los pecados de la humanidad. Yo, por una “caída” de otros soy considerado un estorbo. Tengo que caer por el supuesto error de un embarazo no deseado.

Encuentro con su madre

-Qué doloroso, ¡Señor! Yo nunca tendré ese encuentro. Estoy encarcelado en el vientre de mi madre y ella me quiere matar.

Cirineo

-Alguien te ayuda a cargar la cruz. Para mi no hay Cirineo. Me enfrento yo solo a la muerte.

La Verónica

-¿Quien me dará una Verónica que me consuele en mi condena? ¡Nadie conoce mi situación! ¿Conseguirá la “ley” silenciar y paralizar a los cristianos?

Segunda caída

-Es muy sencillo matarme porque soy pequeno. Mi padre hace cálculos sobre cuánto le costaré si vivo, y al final decide que mi muerte le saldrá mucho más barata.

Las santas mujeres

-¿De qué sirven, Señor, las lágrimas de las mujeres? !No podrán impedir que me maten! Legalizada mi muerte, ¿dónde queda el NO MATARÁS?

Tercera caída

-La decisión está tomada: ¡Tengo que morir. Se confirman los cálculos: ¡No hay lugar para mi! No hay un pedazo de pan para mi en este valle de lágrimas.

Es despojado

-A ti te despojan de tus vestiduras, yo en cambio, nunca tendré ropas. Mi piel es mi única vestidura y me la arrancarán.

Crucificado

-A ti te cuelgan de una cruz…, a mí me parten en pedazos. También contarán todos mis trozos para tener la certeza de que ninguno infectará a mi madre.

Muerte en la cruz

-Tú mueres, yo también. Tú eres inocente, yo también ¡Acuérdate de mí cuando estés en tu Reino! Tu Reino es la Vida Eterna.

Es bajado de la cruz

-Muerto, reposarás tranquilo en los brazos del Padre… A mí, al morir, me renuevan la maldición, porque me convierten en una carga de conciencia y no en un bello recuerdo.

Es colocado en el sepulcro

-A ti te ofrecen un sepulcro … a mí, una sucia bolsa de basura. Así esperaré hasta el Juicio Final. Allí, tristemente, me veré obligado a ejercer de acusador contra mis padres.

Tú Señor, fuiste condenado por un injusto Tribunal, en cambio a mi, no se me juzga, mis asesinos tienen nombre y apelidos, son anticristianos, antiespañoles, y se sientan en los escaños del Parlamento en nombre de la democracia.

 

Comentarios

3 comentarios en "La pasión de Cristo y la voz de la inocencia"

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Ander
Ander
19/04/2017 22:27

Este comentario es realmente realmente excelente, saludos amigo!!!!!

Lola
Lola
19/04/2017 14:32

!Excelente!

G. García
G. García
20/04/2017 14:12

¡¡¡EXCELENTE!!!

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