15/04/2017
AGENCIAS | 4455 lecturas

El hornazo de cerdo ibérico pone fin al ayuno de la Semana Santa

Tras el ayuno cristiano de Semana Santa, muchas zonas de la península ibérica, como Ciudad Rodrigo (Salamanca), Las Hurdes (Cáceres) o pueblos de Portugal comparten la tradición de merendar en el campo durante el Domingo de Pascua la típica empanada de carne.

Tras el ayuno cristiano de Semana Santa, muchas zonas de la península ibérica, como Ciudad Rodrigo (Salamanca), Las Hurdes (Cáceres) o pueblos de Portugal comparten la tradición de merendar en el campo durante el Domingo de Pascua la típica empanada de carne.

Tras el ayuno cristiano de Semana Santa, muchas zonas de la península ibérica, como Ciudad Rodrigo (Salamanca), Las Hurdes (Cáceres) o pueblos de Portugal comparten la tradición de merendar en el campo durante el Domingo de Pascua la típica empanada de carne.

Una de las más afamadas es el hornazo, como se le conoce en la provincia de Salamanca, que es una masa rellena de carne de cerdo, sobre todo lomo, chorizo y salchichón.

En el norte de Cáceres, en la comarca de Las Hurdes, situada en la Sierra de Gata, los habitantes de los pueblos limítrofes con la provincia de Salamanca también degustan el hornazo, aunque en este caso lo elaboran con sabor dulce, a diferencia de la provincia de Salamanca, donde es salado.

Esta empanada de Pascua también se degusta el Domingo de Resurrección en otros pueblos de la provincia de Badajoz que limitan con Portugal, como en La Codosera, donde se le conoce como bollo de pascua y que tiene como singularidad la colocación de un huevo duro en la parte superior.

En las regiones centro y norte de Portugal, también se conserva esta misma tradición, especialmente en las ciudades de Vinhais, Chaves o Mirandela, donde hoy las gentes lusas salen al campo para comer el denominado “folar” de pascua.

En la comarca de Ciudad Rodrigo, al oeste de la provincia de Salamanca y limítrofe con Portugal, la elaboración del hornazo es todo un ritual, ya que son muchos los que acuden estos días a esta zona para pasar unos días de vacaciones, que concluyen con la salida al campo en el día de hoy para degustar el hornazo.

Por lo general, la gente compra la masa y elabora el hornazo en su propia casa.

Una vez amasado y con el embutido casero de la matanza en su interior -lomo, salchichón, chorizo o jamón- la masa se baña con yema de huevo, justo antes de meterla al horno.

Debido a que muchas de las personas que comen el hornazo ya no viven en su pueblo de origen, la mayor parte de las panaderías habilitan salas para amasar, con el fin de que todo el que quiera acuda a elaborar el suyo, como ocurre en Fuenteguinaldo, Fuentes de Oñoro, El Bodón, Serradilla del Arroyo o Lumbrales.

Jaime García, de la panadería de Serradilla del Arroyo, asegura que estos días elaboran más de un millar y explica que “mucha gente lo come hoy, pero muchos otros prefieren llevarlo, tras las vacaciones, a su lugar de residencia”.

Los hornazos se pueden presentar de muchas formas, por lo general son redondos, aunque hay quien los prefiere cuadrados y la mayoría tienen un toque personal, con un motivo floral o su propia inicial.

Además, esta empanada típica salmantina se ha convertido en símbolo de fiesta, ya que se degusta en días muy especiales del año, como ocurre en La Alberca el Día del Pendón, que se celebra en este pueblo de Salamanca para conmemorar la victoria de las mujeres de esta villa sobre las tropas portuguesas.

La siguiente cita del hornazo en la provincia de Salamanca será en la capital charra el Lunes de Aguas, el próximo 4 de abril, donde miles de vecinos salen al campo para merendarlo en compañía de sus familiares o amigos.

 

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