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Supermán, un jubilado que viaja a la velocidad de la luz

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Sin una sola arruga en la cara y más cachas que nunca, el superhéroe por antonomasia cumplirá la semana que viene 75 años. Tres cuartos de siglo en los que ha vivido miles de aventuras, ha luchado contra los malos más malvados del mundo, se ha casado, ha tenido un hijo, ha muerto, ha resucitado y ha vuelto a sus orígenes. Todo ello sin dejar de querer a Lois Lane, a la que ya hace casi 25 años le desveló el secreto más obvio de la historia, y de seguir enfrentado a Lex Luthor, el villano más peligroso, porque como asegura el dibujante de cómics, Pere Pérez, «le gana a Superman en inteligencia».

Mucho se ha escrito sobre Superman en 75 años. Que si fue el mejor embajador del ‘american way of life’, que si estaba inspirado en la teoría del superhombre de Nietzsche o que si tenía un trasfondo religioso y era una traslación del mesías. Pero teorías al margen, a pesar de la edad, y de los golpes recibidos, Superman está más en forma que nunca. Y, de hecho, expertos y seguidores de la serie, reunidos en el Salón del Cómic de Barcelona, confían en que el próximo estreno en el mes de junio del ‘Hombre de acero’, filme dirigido por Zack Snyder y protagonizado por Henry Cavill, vuelva a colocar al personaje que vuela como un pájaro en lo más alto del escalafón de los superhéroes, como en la época de Christopher Reeve, el actor que encarnó al salvador del mundo mejor que nadie. Pero ¿cómo es posible que un personaje cuya primera aventura apareció publicada en un número de la revista Action Comics en 1938 mantenga el vigor y la frescura 75 años después?

«Alter ego perfecto»

«Su éxito es que ha sabido ir adaptándose a los tiempos», afirma Rubén González, artista, profesor de dibujo y conferenciante en el Salón del Cómic de Barcelona. «Superman me partió la cabeza porque era todo lo que une, quiere ser y no puede, es el alter ego perfecto», apunta Ariel Olivetti, dibujante de Superman para DC Comics. Hank Kanalz, editor de este sello, considera que la clave ha sido que la serie introdujo un juego de contrastes entre el lado humano del personaje y su faceta extraterrestre, que sigue cautivando y que hace que la gente se identifique con él. Un par de ejemplos: como superhéroe, se ligaba a Lois Lane, pero como hombre terrenal, o más bien como plumilla del ‘Daily Planet’, no se comía un rosco; y como Clark Kent era patoso, mientras que como Superman era capaz de todo, incluso de volar a la velocidad de la luz y viajar al pasado.

Francisco Calderón, editor de ECC, que publica las historias del personaje en España, cree que lo que ha sido un acierto y que le mantiene en el candelero ha sido que sus creadores han sabido «mantenerlo más humano». «Al principio, era un personaje como si dijéramos de izquierdas», señala Rubén González; «ayudaba al pueblo, no tenía unos poderes tan desarrollados, corría mucho, saltaba y ni siquiera volaba». «Pero el personaje evolucionó hacia batallas galácticas, con otras especies, y todo eso ha sido malo. Ahora se han visto obligados a retroceder a los orígenes y recortarle los poderes porque se había vuelto tan poderoso que parecía invencible y perdía credibilidad», apunta.

«Superman ha sabido evolucionar. Los gustos cambian. Si ofreces lo mismo, no hay nuevos lectores. Ahora bien», señala Calderón, «si algo tiene Superman es que a pesar de los cambios sigue siendo Superman». Y lo dice porque entre la legión de fans del superhéroe hay polémica por el gran cambio que ha sufrido la estética del personaje en los tebeos y que se hará muy visible en la peli: ha dejado de lucir el gran calzón rojo que le pusieron sus creadores, el escritor estadounidense Jerry Siegel y el artista canadiense Joe Shuster.

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