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Armagedón cinematográfico

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Misiles balísticos intercontinentales pertrechados con ojivas nucleares surcan el cielo. Apenas minutos antes se ha dado la orden de lanzamiento desde un centro de mando de una potencia enemiga. A miles de kilómetros de distancia de las rampas, los habitantes de una gran ciudad desarrollan sus vidas con normalidad, ajenos al vendaval destructor que se cierne sobre sus cabezas. En cuestión de segundos, sus vidas quedarán segadas por las armas más mortíferas concebidas por el hombre.

Este escenario de pesadilla sólo se ha materializado un par de veces en la historia y en un único país, Japón, cuyas ciudades de Hiroshima y Nagasaki quedaron asoladas por ‘Little Boy’ y ‘Fat Man’, las dos bombas atómicas lanzadas por Estados Unidos los días 6 y 9 de agosto de 1945 con el objetivo de lograr la rendición japonesa en la Segunda Guerra Mundial. Pero ha alimentado numerosas películas que han puesto los pelos de punta a los espectadores y que hoy vuelven a cobrar actualidad a raíz del incremento de la tensión en la península coreana, territorio que vive pendiente del programa nuclear del régimen de Pyongyang. Estos son algunos de los títulos más destacados de ese Armagedón confinado, por ahora, al campo cinematográfico.

- ‘Trece días’ (Roger Donaldson, 2000). El 14 de octubre de 1962, un avión U-2 estadounidense sobrevoló Cuba, tomando fotos que revelaron la presencia de misiles soviéticos en la isla. El 27 de octubre, el líder comunista, Nikita Kruschev, aceptaba retirarlos a cambio de que Estados Unidos se comprometiese a hacer lo propio con los que tenía desplegados en Turquía y diese garantías de no apoyar ninguna operación para derrocar al régimen castrista. En esos trece días, la humanidad estuvo más cerca que nunca de un conflicto atómico. Un guion digno de Hollywood que Roger Donaldson convirtió en un apasionante filme en el que Kevin Costner ponía rostro a uno de los asesores de la Administración Kennedy y que plasmaba los tira y afloja entre el Gobierno y el estamento militar en unos momentos en los que la Tercera Guerra Mundial parecía a punto de estallar.

- ‘¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú’ (Stanley Kubrick, 1964). Una novela de Peter George le sirvió a Kubrick para poner en solfa los peligros de la carrera nuclear emprendida por la Unión Soviética y Estados Unidos durante la guerra fría. El realizador combinó magistralmente sátira y drama en una cinta en la que Sterling Hayden interpretaba a un general norteamericano que ordenaba bombardear la Unión Soviética en un acceso de locura, motivando una insólita alianza entre el presidente estadounidense -al que ponía rostro el pluriempleado Peter Sellers- y sus odiados enemigos con el fin de impedir la destrucción de ambos países. Una obra maestra que alertaba de la insensatez de los arsenales acumulados por las dos superpotencias.

- ‘Hiroshima, mon amour’ (Alain Resnais, 1959). Marguerite Duras le sirvió a Alain Resnais el texto con el que el realizador galo firmaría uno de los grandes clásicos del cine. Ganadora de la Palma de Oro en el Festival Internacional de Cannes, la cinta se sirve del encuentro entre una joven actriz francesa y un japonés en la ciudad que años antes quedase arrasada por la explosión de una bomba atómica para tejer un alegato pacifista que cautivó al público y a la crítica. Su pausado metraje impactaba de forma más profunda que cualquier thriller plagado de acción.

- ‘Cuando el viento sopla’ (Jimmy T. Murakami, 1986). Una novela gráfica de Raymond Briggs sirvió como base a este filme de animación que relata un ataque nuclear perpetrado por la Unión Soviética contra el Reino Unido visto a través de los ojos de un matrimonio de jubilados que vive en una zona rural. Una fábula que pone al descubierto los riesgos de una confianza ciega en la bondad del progreso y en la despreocupación sobre el modo en que se conducen los gobiernos. Destaca su brillante banda sonora, con contribuciones de músicos como David Bowie, Roger Waters o Pink Floyd, entre otros.

- ‘Cartas de un hombre muerto’. (Konstantin Lopushansky, 1986). No sólo el bloque occidental ha descrito los peligros de las armas nucleares. También los soviéticos abordaron el tema. Entre todas sobresale esta película que retrata un invierno nuclear motivado por un error informático en el que un grupo de científicos conviven en un búnker con niños procedentes de un orfanato mientras se preguntan cómo ha podido llegarse a esa situación. Un filme dotado de una poderosa fuerza narrativa que supuso el deslumbrante estreno de un antiguo ayudante de dirección de Andrei Tarkovsky y que culmina con un mensaje, a pesar de todo, esperanzador.

- ‘La hora final’ (Stanley Kramer, 1959). Un devastador relato de un mundo post-apocalíptico es el que ofrece este título que llegó a la cartelera apenas tres años antes del momento de mayor tensión de la guerra fría, la crisis de los misiles. En él, Gregory Peck ponía rostro al comandante de un submarino que debía buscar a los supervivientes de un holocausto nuclear que había arrasado el hemisferio norte. Australia es el último enclave habitable, pero el avance de la nube radiactiva es imparable y el fin está cerca. Una descarnada crítica hacia la locura de las armas nucleares que no deja momento para el sosiego.

- ‘El juego de la guerra’ (Peter Watkins, 1965). El cineasta británico, que se había hecho con un nombre a base de seudo documentales sobre acontecimientos históricos, logró sacar adelante, no sin hallar numerosas trabas, esta cinta que refleja las consecuencias de un ataque nuclear al Reino Unido. Se estrenó coincidiendo con el aniversario de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki y logró el Oscar al mejor documental.

- ‘El día después’ (Nicholas Meyer, 1983). El imperio soviético se acercaba a su fin, devorado por la carrera armamentística, cuando llegó a las salas este telefilme que ponía el foco en una población de Kansas condenada a la destrucción debido a su cercanía a una base de misiles. La película retrata con un realismo pocas veces visto en este tipo de cintas las consecuencias de un ataque nuclear sin necesidad de artificios tan socorridos en otros productos similares.

- ‘Juegos de guerra’ (John Badhma, 1983). Tres candidaturas a los Oscar logró este largometraje en el que Matthew Broderick interpreta a un avezado ‘hacker’ que coloca involuntariamente a la humanidad al borde de la Tercera Guerra Mundial al infiltrarse en el sistema informático del Pentágono encargado del mecanismo de defensa nuclear. Hizo furor en su época pero no ha resistido bien el paso del tiempo.

- ‘Pánico nuclear’ (Phil Alden Robinson, 2002). El fin de la guerra fría obligó a uno de los novelistas que más fortuna hizo con ella, Tom Clancy, a buscar nuevos enemigos. Los halló en los terroristas que encuentran un camino fértil en el contrabando de armas. Por suerte, ahí esta el agente Jack Ryan, al que en esta ocasión pone rostro Ben Affleck, para salvar, una vez más al mundo. Acción trepidante y poco más.

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  • sala: Que se pudra en el infierno. Aunque su cerebro ya estaba podrido en vida
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