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La España de las Navas de Tolosa que fuimos a defenderla hace 800 años

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C. Dermul.- Cierro la tapa de la novela que me he regalado en este estío de pesadumbre, “Las Navas de Tolosa”, de la editorial Rambla, acierto e imagino que obligado sistema para que los libros de Enrique de Diego vean la luz. Luz y sombras en este rigor veraniego de chicharras monocordes, como las voces de lo que D. Enrique califica de casta parasitaria. Cierro con disgusto el libro porque quería más, como si estas 431 páginas no hubieran sido suficiente obsequio. Bien por Alerta Digital que recomienda la novela gracias a la cual la he adquirido.

Hay tantas formas de escribir poemas épicos y usted, estimado D. Enrique ha elegido todas. Me llama singularmente la atención el modo en que son usados los juglares,-les escribía el otro día sobre los desaparecidos pregoneros-. Sin duda usted parece haber vivido entre aquellos muros del Monasterio de las Huelgas, y ser Ximénez de Rada, pero al tiempo, es el gallego que cabalga desde la tierra labrada con espada al cinto hasta la iglesia de La Cuesta, que tendré que ir a visitar aunque solo sea para dar las gracias a Higinio. Nos trae usted a una España ya tan grande, y tan dolida. La que siempre ha estado ahí, siendo reconquistada palmo a palmo en ochocientos años de lucha fiera contra la cultura de la esclavitud.

Me ofrece usted un rocío, un amanecer como promesa de jornadas de lucha pero de victoria. Las órdenes militares, madres, germen de los cuerpos de elite de nuestro Ejército y nuestra Armada que ha conocido hazañas gracias a la sangre que baña las campas tras Despeñaperros. ¿no estuvo usted ahí, blandiendo espada junto a su maestre?, así parece. Épica, a la altura de los grandes de la literatura, y a la vez tan cercana la trama que no sé si mis antepasados anduvieron con los suyos cazando furtivamente en Monterroso. Describe con el acierto de los grandes novelistas, de los escritores que pasan a la historia, de los pintores o escultores de la palabra. He leído y mucho, y en esta Nación que hay que re-aprender a amarla con pasión, su arte, D. Enrique sirve para tal fin.
Ahí están como vendedores de puestos ambulantes Reverte, que es más producto del marketing colectivo, sin quitarle méritos, que alguno tendrá. Pero lo que descubrimos en usted señor de Diego es la historia hecha vida.

“Las Navas de Tolosa” dedicada a la Batalla. Batalla que usted describe con tal exactitud, no creo que haya dejado de estudiar una sola de las crónicas que sobre ella se han escrito; y tan realista es que, tan sumergido ha conseguido me encontrara leyéndola que, temía por otro final que no fuera el que conocemos. Como si un reportero de guerra de la época me hubiera invitado a acompañarle.

Me he emocionado como un niño, reído. Me habría gustado conocer a las mujeres que usted describe ¿Era tan bella Laila?. ¡Que calor en aquellos 16 días!. Toledo espolón del occidente y los Calatravos gentes de otra pasta, a cuyos pies deberíamos postrarnos.

Y el pastor Luciano ha logrado hacerme cavilar sobre lo que son los milagros, y ahora sé que son las dádivas de Dios. Sí la providencia son señales de que hay motivos para creer en mensajeros del cielo.

A ratos, no sabría decir si estaba ante un libro o transportado a una inmensa sala de proyecciones asistiendo a la más increíble película épica, y de esas, le aseguro he visto todas. Pérez Reverte nada santo de mi devoción, sin embargo goza de fama, hasta comentó en un artículo que la carga de los tres reyes sería una escena de esas que te dejan clavado en la butaca; pues bien le recomiendo que en lugar de tanta novela sobre derrotas, se lea para ilustrarse en victorias y glorias de España, la de usted D. Enrique.

España que nos duele a todos tanto, pero que sabremos sanar entre todos. Y merecidamente quiero invitarle a que no se rinda, porque si algo voy entendiendo de usted es la fuerza vital que tiene. Ha de conducirnos D. Enrique, tiene que ser usted, al derrocamiento de esta “casta” de abominación contra sus propios congéneres. No es posible que hayan olvidado todo la historia y que es muy posible que en sus ancestros alguno fuera el sencillo Higinio de cualquier comarca.

Nada tiene usted que envidiar a los consabidos eruditos que se ufanan en contarnos la historia. Usted hace vivirla y revivirla. España trocitos de peregrinajes de este a oeste y de norte a sur. Todos a una y en una sola que eso es lo que los tres reyes y los españoles hicieron aquel 16 de julio de 2012.

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1 comentario para “La España de las Navas de Tolosa que fuimos a defenderla hace 800 años”

  1. Voto positivo Voto negativo HENRRICHS

    Un libro falso en la historia de España. Escrito por un intolerante y nefasto escritor ,donde abunda en el twitter por su mala educación, no entiendo como le puede afectar el riego sanguíneo a semejante individuo incitador de la violencia la xenofobia y el racismo.. saludos Henrrichs

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