21/11/2011
Antonio Moreno Ruiz | 4106 lecturas

El último tren de Moscú

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Tras la descomposición de la terrible Unión Soviética, se podría haber intentado colaborar con Rusia para su regeneración. Empero, nuestro mundo liberal primero entregó medio mundo al comunismo para luego intentar el bestial saqueo de la nueva Rusia capitalista.

El acercamiento a Rusia no sólo conviene por su potencial energético. Rusia, guste más o menos, es como nuestro “hinterland” frente a las constantes embestidas ulteriores. Por eso mismo, ¿no sería más lógico que Europa se acercara a Rusia, con quien de verdad le unen tantos intereses, en vez de impulsar constantemente a Turquía y el Magreb?

Creo que el gran Álvaro D´Ors tenía razón en su apreciación sobre el cristianismo ruso (Que expuso en “La violencia y el orden”). Por historia, por cultura, y por cómo funciona este energúmeno mundo globalizado, cooperar con una Rusia sedienta de justicia que rescató su bandera y su escudo al final del siglo XX hubiera sido lo más lógico y justo. En cambio, ahí tenemos a la Unión Europea regocijada para que entre Turquía con el vigilante aplauso angloamericano.

Y sí, Rusia es un país con unos problemas tremendos. Ha pasado del comunismo al consumismo, de la atrocidad totalitaria al dinero como sea. La desafiante sombra china sobrevuela por una vasta y poco poblada frontera encumbrada en Siberia, como advertía Solzhenitsyn. Las mafiosas oligarquías están reventando a un pueblo hambriento y humillado que se ha llevado las peores desgracias revolucionarias. ¿Y ahora queremos que sean sumisos burgueses? Parece ser que el mundo es más complejo.

Con todo, en el Cáucaso advirtió a los Estados Unidos que hasta ahí llegaron. Por mucho menos se ha invadido Irak. Y ya vemos los resultados, como los veremos en todo el mundo árabe. Y ahora, como última patraña de Zapatero, nos metemos de lleno en un escudo antimisiles patrocinado por la alocada y delicuescente política norteamericana, con el objetivo de aislar a Rusia, de intentar intimidarla, queriendo cerrarle el paso en su continente natural. Eso después de la infame jugada con el terrorismo comunista/separatista para escarnio de las muchas víctimas, de ser la avanzadilla de Turquía en Europa; después del entreguismo y el compadreo con los alahuitas y de actuar de valedor diplomático de toda la pandilla castro-chavista. Y después de dejar un país arruinado política y económicamente para mucho tiempo.

Es difícil ser más nocivo y traidor, claro que sin oposición, cualquiera. Ahora bien: En contra de los tópicos de la progresía, Zapatero es el ¿gobernante? español que más servil ha sido para con los dictados de Washington, todavía más que Aznar. Ay Europa… Europa que no es presente ni futuro y desprecia su pasado, ha perdido muchos trenes. Y acaso el último tren pasaba por Moscú. A lo mejor ese tren viene algún día arrollando, mientras temblamos por cobardía, desidia y ceguera.

http://poemariodeantoniomorenoruiz.blogspot.com/

 

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